Autor: Admin5318

  • La industria del asbesto y la convención de Rotterdam

    La industria del asbesto y la convención de Rotterdam

     

    Durante más de diez años, la industria del asbesto ha tenido éxito en evitar que el asbesto crisotilo sea puesto en la lista de sustancias peligrosas del Convenio de Rotterdam, y de esta manera se pueda evitar la exportación del asbesto crisotilo a los países del Sur.

    El asbesto crisotilo cumple todos los criterios de la Convención y debería aparecer en el anexo III de sustancias peligrosas, pero un pequeño número de países aliados de la industria del asbesto, liderados por Canadá en el pasado y ahora por Rusia, han puesto los beneficios del sector por delante de la salud humana y en los últimos diez años mantienen un permanente saboteo a la Convención.

    Más información en el siguiente enlace:

    http://www.rightoncanada.ca/?p=3692

  • Enfermedades relacionadas con el asbesto

    Enfermedades relacionadas con el asbesto

    Pietro Comba, Amerigo Zona
    Dipartimento di Ambiente e Connessa Prevenzione Primaria, Istituto Superiore di Sanità, Roma

    Las enfermedades relacionadas con el asbesto incluyen asbestosis, placas pleurales, engrosamientos pleurales y varias neoplasias.

    Asbestosis

    La asbestosis se define como la fibrosis intersticial difusa de los pulmones, como consecuencia de la exposición a fibras de asbesto, a menudo asociados con placas pleurales. El diagnóstico de asbestosis, de acuerdo con la American Thoracic Society (2004) se basa en los siguientes criterios:

    1. demostración histopatológica o de imágenes de alteraciones estructurales compatibles con la enfermedad relacionada con el asbesto;

    2. exposición al asbesto previa demostrada mediante los datos de anamnesis ocupacional o ambiental, o mediante marcadores específicos como las placas pleurales o engrosamientos;

    3. exclusión de otras causas;

    4. deterioro documentado de la función pulmonar. En algunos casos, la fibrosis moderada puede estar presente junto con insuficiencia respiratoria importante. Algunos estudios de cohortes han mostrado la asbestosis como causa del 12-20%, o más, de las defunciones observadas (Lemen, 2005).

    Los síntomas de la asbestosis incluyen tos, disnea y sonido de crepitación base del pulmón. Las alteraciones funcionales respiratorias incluyen alteraciones del intercambio de gases hemáticos y la aparición de trastornos constrictivos. La asbestosis se asocia generalmente con la exposición elevada al asbesto. La tomografía computarizada es especialmente adecuada para detectar signos radiológicos de las lesiones del parénquima, con especial referencia a las lesiones tempranas no detectables por rayos X. La asbestosis es una enfermedad progresiva, incluso en ausencia de nuevas exposiciones. Pacientes con asbestosis presentan un mayor riesgo de cáncer de pulmón y mesotelioma. Existe un consenso general sobre la idea de que la asbestosis está correlacionada de manera lineal con la exposición acumulativa, y, dado que las
    concentraciones bajas no determinan los signos radiológicos, hay hipótesis de un modelo de umbral.

    Placas pleurales

    Las placas pleurales son bilaterales, marcadas, placas frecuentemente calcificadas, generalmente localizadas en la pleura parietal, y poco a poco se desarrollan en engrosamientos más amplios (se vea más adelante). El tiempo de latencia de las placas pleurales puede ser de varias décadas desde el inicio de la exposición. Las placas pleurales se pueden observar en grandes proporciones (incluso más del 50%) en sus progresiones pueden provocar un deterioro restrictivo de la función pulmonar. Según cuanto reportado por Hillerdal (2001), por lo general las placas no causan daño, pero, ya que están asociadas con la exposición al asbesto, ellas son predictores de riesgo de asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelioma.

    Engrosamientos pleurales difusos

    Los engrosamientos pleurales difusos, o fibrosis de la pleura visceral, es un recubrimiento fibroso que puede penetrar, en algunos casos, en el parénquima pulmonar, con su septos fibrosos. Los engrosamientos pleurales se han reportado en 2-7% de los sujetos expuestos al asbesto después de 15-20 años, y en etapas avanzadas pueden causar la calcificación pleural. Los síntomas incluyen dolor torácico, disnea y alteración funcional respiratoria restrictiva
    (Miles et al., 2008).

    Neoplasias relacionadas con el asbesto

    En mayo de 2009, la International Agency for Research on Cancer (IARC, Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer) revisó la evidencia científica sobre la carcinogenicidad del asbesto, llegando a las siguientes conclusiones: existe suficiente evidencia de una asociación causal entre la exposición al asbesto y el mesotelioma de la pleura, peritoneo, pericardio y túnica vaginal del testículo, y del carcinoma de pulmón, laringe y ovario. Además, existe evidencia limitada de una asociación con el cáncer de la faringe, el estómago y el cáncer colorectal (IARC, 2012).

    Mesotelioma

    Según Park et al. (2011), el número total de casos de mesotelioma registrados en los 56 países que cuentan con un sistema de registro, es de alrededor de 174.000 en el período 1994 – 2008. Como se muestra en Tossavainen (2004) y Park (2011), el uso del asbesto mostró un pico en los años setenta en la mayoría de países europeos, y posteriormente disminuyó. Los actuales patrones de producción y uso del asbesto a nivel global son discutidos por Marsili y Comba (2013). Después de la observación temprana por Newhouse (1969), Newhouse y Berry (1979) y Seidman et al. (1979), y un gran número de estudios posteriores, se demostró claramente que el riesgo de mesotelioma es una función de la exposición al asbesto acumulativa y de la carga de fibra del pulmón (para una revisión reciente se vea Pinto et al. 2013). No se conoce umbral como se muestra por Iwatsubo et al. (1998), la relación dosis-respuesta se observa en los niveles de exposición bajo como 0,5 ff/mL/año; el mismo estudio mostró que el riesgo asociado con la exposición continua es mayor que el riesgo asociado con la exposición intermitente.

    Enfoques de modelización para el riesgo de mesotelioma han demostrado consistentemente que la aparición de la enfermedad: a) es una función lineal de la exposición acumulativa (como ya se mencionó); b) depende del tipo de fibra; c) es proporcional a la tercera-cuarta potencia de la latencia (Peto et al., 1985; HEI, 1991); pues, hay un consenso general de que el tiempo le da más peso a las primeras exposiciones. El tiempo de latencia del mesotelioma fue investigado por Irving Selikoff en un estudio de cohorte de trabajadores en el sector de aislamiento (Ribak et al., 1988); en ese estudio el tiempo medio de latencia era alrededor de 34 años. Estudios posteriores demostraron que los tiempos de latencia observados más cortos son de cerca de 15 años, y los más largos pueden acercarse a 60 – 70 años (Lamphear & Buncher, 1992; Bianchi et al., 1997; Neumann et al., 2001; Leight et al., 2002). El tiempo de latencia promedio reportado por el Registro Nacional Mesotelioma de Italia es de 46 años (INAIL, 2012).

    Una posible reducción del riesgo después de la cesación de la exposición, sugerida por algunos estudios epidemiológicos con seguimiento a largo plazo (Berry et al., 2004; Barone Adesi, 2008) podría explicarse por la depuración de fibra de asbesto (Musk et al., 2002; Berry et al., 2009). La cuestión todavía se debate (Pinto et al., 2013).

    Como se discutió ampliamente por la IARC (2012), los mecanismos patogénicos
    subyacentes a la carcinogenicidad del asbesto incluyen:

    ‒ dimensiones de la fibra: mayor riesgo de las fibras más largas y más delgadas;

    ‒ química de la superficie: mayor riesgo asociado con la liberación de radicales libres;

    ‒ biopersistencia: mayor riesgo de anfíboles que el crisotilo;
    ‒ genotoxicidad: la inducción de lesión directa del ADN a través de especies reactivas del oxígeno, la interferencia con el aparato mitótico, la inducción de alteraciones cromosómicas.

    ‒ inflamación persistente, la activación macrofágica, la estimulación de la proliferación y la supervivencia celular, la activación de vías de transducción de señales, las alteraciones epigenéticas.

    Por lo tanto, el asbesto se puede definir como un carcinógeno completo, que contribuye a ambas etapas tempranas y tardías de la carcinogénesis.

    Cáncer de pulmón relacionado con el asbesto

    El cáncer de pulmón es una enfermedad caracterizada por la etiología multifactorial, y el factor de riesgo principal es el humo de cigarrillo. Una proporción variable de casos de cáncer de pulmón se puede atribuir a la exposición al asbesto en el trabajo en las diferentes poblaciones. Según una estimación reciente (Mc Cormack et al., 2012) el 4% de los casos de cáncer de pulmón masculinos en los países industrializados puede atribuirse al asbesto, lo que correspondería – de manera indicativa – a dos casos de cáncer de pulmón relacionado con el asbesto para cada caso de mesotelioma pleural.

    Existe una relación dosis-respuesta bien comprobada entre el asbesto y el cáncer del pulmón. Según Hodgson y Darnton (2000), existe un riesgo adicional del 5% por f/mL/año en la cohorte expuesta a anphiboles y 0,1-0,5% Ø por f/mL/año para las cohortes expuestas al crisotilo (una cohorte con exposiciones mixtas muestra riesgos adicionales de menos de 1%). No se conoce un umbral. Todos hystotipes de cáncer del pulmón se pueden observar entre los sujetos expuestos al asbesto; los tiempos de latencia son, en general, de 15 a 20 años (Rom, 1998; Shottenfeld & Fraumeni 1996).

    Los sujetos con asbestosis tienen un aumento del riesgo de cáncer del pulmón, pero se ha demostrado que un aumento de la incidencia de cáncer se produce en sujetos expuestos al asbesto también en ausencia de la asbestosis (Weiss, 1993, Wilkinson et al., 1995). El riesgo de cáncer del pulmón asociado a la exposición conjunta al asbesto y el humo del cigarrillo supera el riesgo de que se podría predecir si estos determinantes de la enfermedad estaban operando de forma independiente (Saracci, 1977; Hammond et al., 1979; Doll & Peto 1985).

    Las exposiciones al asbesto pueden inducir cáncer del pulmón de todos modos, incluso en ausencia de humo de cigarrillo. La presencia conjunta de los dos factores de riesgo determina un número de casos adicionales superior a los números correspondientes resultantes de cada exposición considerada en sí misma. La interacción es probablemente intermedia entre un aditivo y un modelo multiplicativo. Los mecanismos hipotéticos subyacentes incluyen un deterioro del aclaramiento de la fibra del pulmón, un papel “portador” de las fibras con respecto a los productos químicos cancerígenos y un papel catalítico de las fibras en la generación de compuestos intermedios reactivos.

    Referencias bibliográficas

    Barone Adesi F, Ferrante D, Bertolotti M, et al.Long-term mortality from pleural and peritoneal cáncer after exposure to asbestos. Possible role of asbestos clearance. International Journal of Cancer 2008;123:912-16.

    Berry G, de Klerk NH, Reid A, et al. Malignant pleural and peritoneal mesothelioma in former miners and millers of crocidolite at Wittenoon, Western Australia. Occupational and Environmental Medicine 2004;61:14.

    Berry G, Pooley F, Gibbs A, et al. Lung fiber burden in the Nottingham gas mask cohort. Inhalation Toxicology 2009;21:168-172.

    Bianchi C, Giarelli L, Grandi G et al. Latency periods in asbestos-related mesothelioma of pleura. European Journal of Cancer Prevention 1997;6:162-6.
    Doll R, Peto J. Effects on health of exposure to asbestos. London: HMSO, for Health and Safety Commission; 1985.

    Hammond EC, Selikoff IJ, Seidman H. Asbestos exposure, cigarette smoking and death rates. 1979. Annals of New York Academy of Science 330:473-90.

    HEI (Health Effects Institute). Special report asbestos in public and commercial buildings: a literatura review and synthesis of current knowledge. Boston, MA: Health Effects Institute; 1991.

    Hillerdal G. Radiological changes as markers of environmental exposure and environmental risk of lung cancer and mesothelioma. Asbestos Health Conference, May 24-25, Oakland, CA. Washington, DC: US Environmental Protection Agency; 2001.

    Hodgson JT, Darnton A. The quantitative risks of mesothelioma and lung cancer in relation to asbestos exposure. Annals of Occupational Hygiene 2000;44:565-601.

    IARC. Metals, arsenic, dusts and fibres. Lyon: International Agency for Research on Cancer; 2012. (Monograph on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans vol. 100C).

    INAIL. Il Registro Nazionale dei Mesoteliomi. IV Rapporto. Roma: Istituto Nazionale per l’Assicurazione contro gli Infortuni sul Lavoro; 2012.

    Iwatsubo Y, Pairon JC, Boutin C, et al. Pleural mesothelioma: dose-response relation at low levels of asbestos exposure in a French population-based case-control study. American Journal of Epidemiology 1998;148:133-42.

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    Leigh J, Davidson P, Hendrie L, et al. Malignant mesothelioma in Australia, 1945-2000. American Journal of Industrial Medicine 2002;41:188-201.

    Lemen R.A. Asbestos-related disease risks still exist. Eur J Oncol 2005;10:9-30.

    Marsili D, Comba P. Commentary. Asbestos case and its current implications for global health. Ann Ist Super Sanità 2013;49:249-51.

    Mc Cormack V, Peto J, Byrnes G, et al. Estimating the asbestos-related lung cancer burden from mesothelioma mortality. Br J Cancer 2012;106(3):575-84.
    Miles SE, Sandrini A, Johnson AR, Yates DH. Clinical consequences of asbestos-related diffuse pleura thickening: A review. Journal of Occupational Medicine and Toxicology 2008:3-20.

    Musk AW, de Klerk NH, Olsen NJ, et al. Mortality in miners and millers of crocidolite in Western Australia: follow-up to 1999. Annals of Occupational Hygiene 2002;46:90-2.

    Neumann V, Günther S, Müller KM, Fischer M. Malignant mesothelioma – German mesotelioma register 1987-1999. International Archives of Occupational and Environmental Health 2001;74:383-95.

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    Newhouse ML. A study of the mortality of workers in an asbestos factory. British Journal of Industrial Medicine 1969;26:294-301.

    Park EK, Takahashi K, Hoshuyama T, et al. Global magnitude of reported and unreported mesothelioma. Environmental Health Perspectives 2011;119:514-8.

    Peto J, Doll R, Hermon C, et al. Relationship of mortality to measures of environmental asbestos pollution in an asbestos textile factory. Annals of Occupational Hygiene 1985;29(3):305-55.

    Pinto C, Novello S, Torri V, et al. Second Italian Consensus Conference on malignant pleural mesothelioma: state of the art recommendations. Cancer Treatment Reviews 2013;39:328-39.

    Ribak J, Lilis R, Suzuki Y, et al. Malignant mesothelioma in a cohort of asbestos insulation workers: clinical presentation, diagnosis, and causes of death. British Journal of Industrial Medicine 1988;45:182-7.

    Rom WN (Ed.). Environmental & occupational medicine. Philadelphia: Lippincott-Raven Publishers; 1998.

    Saracci R. Asbestos and lung cancer: an analysis of the epidemiological evidence on the asbestos – smoking interaction. International Journal of Cancer 1977;20:323-31.

    Schottenfeld D, Fraumeni JF (Ed.). Cancer epidemiology and prevention. 2nd ed. New York: Oxford University Press; 1996.

    Seidman H, Selikoff IJ, Hammond EC. Short-term asbestos work exposure ad long-term observation. Annals of the New York Academy of Sciences 1979;330:61-89.

    Tossavainen A. Global use of asbestos and the incidence of mesothelioma. International Journal of Occupational and Environmental Health. 2004;10:22-5.
    Weiss W. Asbestos related pleural plaques and lung cancer. Chest 1993;103(6):1854-9.

    Wilkinson P, et al. Is lung cancer associated with asbestos exposure when there are no small opacities on the chest radiograph? Lancet 1995;345:1074-8.

  • MATERIA OSCURA

    MATERIA OSCURA

    EL ENEMIGO

    Las artes oscuras

    Por Noah Fischer

     Prólogo

    Imagine que está en su estudio, o en el escritorio de la oficina donde trabaja, o en el salón de clases donde estudia. De repente se ve perdido en sus propios pensamientos alrededor de los procesos creativos que adelanta, planeando lo que vendrá después al tiempo que intenta hacer algo que valga la pena ¿Cómo se ubica usted en un sistema que controla la calidad? ¿Cómo reconcilia su propia visión de las cosas con un tribunal de porteros institucionales que curan las calidades del arte, paralelo a la contabilidad que lleva de su práctica artística?

    Además, bajo este tire y afloje entre la visión que ofrece y el gesto de exponerla, aparecen los detalles y las ansiedades de las condiciones en las que usted se mueve como sujeto económico. Su tiempo estará limitado por el tipo de empleo que ejerza, o por el tiempo que le demande buscarlo, mientras la presión por alcanzar el tipo de producción que dará resultados llena cada momento que a usted le queda libre. Al final, si está en esta situación, al igual que la gran mayoría, las deudas que arrastre le añadirán una tensión traducida en presiones reales desde el mundo objetivo.

    Usted navega entre las aguas del éxito y la libertad en tanto que administra la ansiedad de su realidad económica, perfilando la manera en que su obra de arte luce y opera con el fin de asegurarse de que encaje en un contexto intuido de clases sociales que en términos financieros, pueden apoyar sus prácticas y pagarle la educación que le enseñó a cuestionar a las autoridades y experimentar a su antojo. Es un cerco creativo cimentado en una apuesta que empuja cada vez más al artista hacia los sistemas de extracción. Se necesita entonces romper con estos ciclos para repensar las dinámicas del llamado éxito artístico.

    El arte como extracción

    Existe una trampa oculta detrás del dominio que ejerce la idea del éxito artístico hoy en día, y la única manera de enfrentarlo es empezar a entenderlo. Para hacer esto, se debe dar un paso a un lado de la figura del artista, y acercarnos a esta cosa que llamamos «mercado» y así, poder mirar en profundidad aquellos mecanismos que soportan este régimen de cosas. El mercado del arte contemporáneo es una de las más grandes plataformas de transacción, libre por completo de cualquier control en el mundo; un espacio donde la oligarquía rusa lava dinero, los magnates inmobiliarios decoran sus museos privados mientras consiguen de esta manera excelentes beneficios tributarios, y las celebridades del espectáculo, el cine, la moda y la música gastan a manos llenas comprando de esta manera mayor credibilidad en la sociedad. Es un campo en el que los esquemas piramidales se arropan con costosos atavíos culturales, acompañados de brebajes hechos de las más pura especulación de valores inflados, y en donde la impaciencia de una elite que sale de los fondos de inversión alimenta los segmentos del actual ejercito de practicantes del arte, cuyos estratos superiores encarnan el segmento de lujo que representa hoy en día a la enorme brecha económica.

    De entrada se podría ver este espectáculo de arte y dinero como un simple festival del exceso, alimentado de nada más que aire caliente y parafraseo hiperbólico. Sin embargo, es importante entender que los valores en el mundo del arte no están construidos de la nada, como se podría pensar. Más bien es importante entender que esto es el resultado de una captura laboral de actividades provista por clases inferiores casi que invisibles, las cuales son muy mal recompensadas, en comparación a la manera en que son remuneradas aquellas transacciones en los niveles superiores. La relación entre una minoría ganadora y una eterna mayoría sobreviviente de productores culturales, es por lo tanto, muy estrecha, porque el valor en todos los niveles del mundo del arte depende de diferentes formas de extracción de ese mismo valor. El mejor acercamiento probable a este modelo se encuentra en el libro de Gregory Sholette titulado «Materia oscura», donde el trabajo oscuro de artistas que trabajan de guardias en los museos, en restaurantes, como profesores asociados, escritores de blogs, asistentes de artistas, en los equipos de trabajo de las galerías, y como pasantes no remunerados en publicaciones e instituciones, tomado todo esto en términos colectivos, es lo que al final contribuye a crear el valor actual del mundo del arte. Sholette ve esta comunidad como la base de la estructura piramidal con activos económicos muy altos en la cima.[1]

    En palabras sencillas, cualquier mercado que no posea este nivel de valores agregados, carecerá del exceso de producción cultural que se requiere para estimular un concepto de mercado constituido de nuevas vedettes artísticas ubicadas en la cima, lo que dibuja un oxímoron de proporciones inenarrables.

    Más allá de los aspectos laborales, los artistas en la oscuridad le añaden significados y contextos esenciales a todo este asunto. Sholette señala que los artistas constituyen las principales audiencias que visitan galerías y ferias de arte, los que compran libros de arte, atienden charlas y de esta manera, generan un intercambio cultural -que no es monetario- de amplias proporciones. Además, esto le otorga un aire de agudeza y relevancia intelectual al arte contemporáneo, que lo hace presa extractiva de todo tipo de empresas, inversionistas y especuladores. Sin mayores rodeos, el mundo global del arte es ahora equivalente a una marca caracterizada por un estilo de vida lujoso, lleno de magnéticas celebridades, de políticos y miembros de la realeza.

    De manera perversa, y aunque la mayoría de pensadores críticos sean escépticos con el mundo de la publicidad; es importante entender que una «empresa» es nada más que un simple agente que nos programa para que sus productos sean “consumidos” y al asociar los valores que uno defiende con los de ciertas marcas determinadas, los agentes que participan en el mundo del arte ciegamente terminarán creando fidelidades de marca con la mayoría de museos y de artistas que ayudan a construir esos niveles de calidad artística. Qué es con exactitud eso que permite a los individuos ser resistentes al branding corporativo, a cubrirse a sí mismos de las contradicciones que contiene el «producto», y a desconocer el proceso autoritario de creación de valor que genera el arte a partir de lo que ellos mismos plantean, ya sea como estudiantes, trabajadores culturales, asistentes de galerías o profesores? La respuesta está en manos de una de las mayores autoridades en la materia: los museos.

    El museo como agente calificador

    Hoy en día los museos actúan igual que los agentes de calificación gubernamentales en relación con el mercado del arte. Diferente al papel que juegan las ferias de arte, las casas de subasta y las escuelas de arte, los museos y las instituciones de arte con funciones similares, tienen a su cargo la responsabilidad de mostrar el arte al mayor público posible por medio de sus colecciones, sus exhibiciones y sus publicaciones; y al hacer esto, desarrollan una función clerical respecto de la producción de significados y en últimas, en la formación de un canon. Los grandes museos por lo tanto, retienen para sí el poder simbólico de nombrar o «formalizar» los valores que definen al arte. De esta manera, si pensamos el arte en tanto un efectivo corriente – y no como algo de valor sin respaldo real- el papel de los museos se hace esencial para garantizar la credibilidad de sus productos, al igual que los gobiernos respaldan los valores de sus monedas. Este proceso coloca a los miembros de las juntas directivas de los museos (muchos de los cuales son ellos mismos coleccionistas, y en algunos casos, miembros de juntas directivas de casas de subasta, representantes de colecciones corporativas, o accionistas de sus propios museos privados) en posiciones privilegiadas de poder que les permite influir sobre los valores artísticos. Este tipo de apalancamiento financiero corre paralelo a la puerta giratoria entre el gobierno estadounidense y Wall Street, que es al término del camino el punto de apoyo que estimula la desigualdad social hacia unas nuevas formas de aristocracia. Sin embargo, esta falta de escrúpulos entre la Casa Blanca y Wall Street es un fenómeno universal con reproches en cualquier parte del planeta, pero el comportamiento de los museos más importantes continúa cubierto por un amplio manto de ignorancia.

    ¿Por qué entonces, los ciudadanos del mundo del arte tienden a mirar hacia otro lado cuando de este tipo de corrupción se trata? Una posible respuesta reside en que pocos, por no decir, ninguno, se atreven a ofender a las deidades del capital cultural sobre la cual esta extensa esfera en red se mueve. Otra posible respuesta reside en que los museos son tan vitales para la definición del arte, que no puede ser posible que estén equivocados, al igual que el arte, entendido en sus líneas generales, se pudiera pensar que anduviera equivocado. Pero ¿qué pasaría si en lugar de ver al museo como «arte», lo empezáramos a ver de la misma forma que lo ven sus juntas directivas, sus mecenas, y todos sus ejecutivos que se mueven detrás de bastidores, a la par del control de las operaciones que ellos mismos realizan? Algunos aman los museos y otros odian los museos, y la mayoría de nosotros mantenemos una relación de amor-odio con los museos, pero pocos le apuntan a las preguntas que tienen que ver con su transformación en marcas empresariales de gama alta convertidas en toda una amenaza seria para la comunidad artística que los apoya y respalda.

    Ni siquiera después de la Coalición de Trabajadores Artísticos (AWC 1969-1979) y sólo después de la crisis financiera de 2008, se había presentado una avalancha substancial de voces emergentes que se atrevieran a discutir de forma política los conflictos de intereses que se tejen en los museos, en sus procedimientos administrativos y en la clase de personas que los controlan.[2]

    De cualquier forma, y a diferencia de los gestos dramáticos y aislados de un mundo que parecía inmune a este tipo de situaciones, la actual financiación de los museos se hace cada vez más complicada, y no parece mejorar. Por ejemplo, con la expansión del Museo Guggenheim a Abu Dhabi, somos testigos de la conversión del prestigio del museo en puro capital líquido. Si tratar un museo de la misma forma que una tienda Fendi[3] no es suficiente problema, entonces planearlo para que sea construido sobre las espaldas de trabajadores cuyos pasaportes son confiscados al momento de ingresar a trabajar[4] si debería serlo.

    Cuando el Guggenheim firmó en apariencia este contrato, el pensamiento relativo a su responsabilidad social se creía que era parte de su necesaria dimensión de marca, cuyo valor real fue construido por generaciones de artistas, escritores, y por supuesto, sus audiencias, y al parecer esto nunca lo tuvieron en cuenta.

    El tema de la extracción de valor por parte de los museos se puede llevar a cabo al analizar su comportamiento real, antes que su fingida posición de querer servirle a un público amplio. Basta con tener en cuenta el reciente surgimiento de los museos privados, construidos en gran parte gracias a las lagunas fiscales que convierten las donaciones a este tipo de instituciones en exenciones tributarias. A menudo, este tipo de museos, cuya misión principal es servirle al público, terminan asentados sobre remotas propiedades que están cerca a los países de origen de sus benefactores.[5]

    Esta tendencia favorece a la cultura del mal comportamiento institucional, al enturbiar los factores mediante los cuales se puede alcanzar la excelencia cultural de manera transparente, y de paso, estimulan una profunda sicología cínica en los artistas desde el mismo momento en que ella o él, tratan de abrirse camino en la sociedad. Bajo estas dinámicas, el artista corre el riesgo de empezar a ser percibido como un derrotista paranoico si se atreve a desafiar el sistema en lugar de rendirse a él, o peor aún, que los artistas repliquen la corrupción en sus prácticas; una táctica que se ha visto bien recompensada en las principales figuras del arte en la actual época de fervor financiero.

    Bajo tales circunstancias se presenta una dialéctica clásica de corte neoliberal, al profundizar la imposibilidad de una resistencia de izquierda contra estas instituciones dominantes, en la medida que los museos aparecen asociados a cierto progresismo político. Esto se elabora por medio de una programación específica de exposiciones, el componente educativo y los patrocinios de corte liberal, todo esto hecho con el fin de lustrar las credenciales izquierdistas de la marca, pero eso sí, sin interrumpir las relaciones de financiamiento bajo el libre mercado, lo que con regularidad contradice las apariencias de las fachadas con que estas instituciones saben disfrazarse. No se pretende con esto desacreditar los esfuerzos que se realizan en este campo cuando son buenos, pero si quitar ese espejo doble que duplica estas buenas intenciones, al buscar exponer la relación equidistante entre los beneficios y las limitaciones. Para ejemplo de esto, el PS1 presentó a los cuatro vientos la exposición «Cero tolerancia», una muestra internacional sobre artivismo de los últimos años, desde China hasta Palestina, pero que de manera amplia omitió incluir el artivismo de NYC que se ha pronunciado contra la desigualdad económica y racial. Este enigma es fácil de resolver cuando se entiende que estos bancos, los magnates de la gentrificación, y los multimillonarios de Wall Street convertidos en alcaldes, son los mismos que financian a los museos. El resultado de esto es que en lugar de entregar herramientas para entender la actual situación política, se nos ofrece un recorrido guiado de carácter político tipo Disneylandia. O veamos el doble papel que juega la esfinge de azúcar comisionada a Kara Walker por Creative Time, una obra maestra conceptual y escultórica. Esta obra tipo site-specif contó con una inusual gran audiencia que invitaba a contemplar los símbolos raciales a una escala inimaginable, pero por igual hay que resaltar que esto se erigió para ser un amortiguador contra las protestas por la construcción de un gran condominio de lujo que pronto empezará a desarrollarse exactamente en ese lugar, lo que terminó ofreciéndole a los desarrolladores del mismo -Two Trees, que son quienes patrocinan el proyecto de Kara Walker- un gran marco de seguridad para elaborarlo, lo que a su vez determina el final de este vecindario asociado con la bohemia.

    Cuanto más se indaga en esta madriguera de conejos, más figuras saltan a la tarima para representar todo este proceso de extracción. Por ejemplo, basta con pensar en el porcentaje de coleccionistas y miembros de juntas directivas que son a su vez, grandes jugadores del mercado de bienes raíces. Todas estas figuras disfrutan el crecimiento del valor de los activos que son tomados de la «materia oscura» señalada por Sholette: los jóvenes y endeudados artistas dispuestos a conseguir abrirse camino en la planta baja de estas empresas pioneras, mientras ayudan a crear el sistema de apoyo que necesitan estos reyes del mercado. De esta manera, crean un microcosmos en el cual los artistas que compran son propensos a contratar asistentes de estudio, los que a su vez son expulsados de las propiedades en las que estos agentes inmobiliarios son accionistas, abriendo las compuertas para que aumente este tipo de consumo suntuario y así, ingresen y cierren los ciclos de gentrificación multifacética que contribuye a eliminar cualquier remanente de diversidad, disenso o digresión en éstas áreas urbanas.

    La deuda como crimen

    El mayor mecanismo extractivo y desestabilizador de todos, y en especial uno que con claridad representa una amenaza venenosa a las raíces del ecosistema artístico es la deuda, con la deuda estudiantil liderando este peso. El costo de las escuelas de arte, a diferencia de muchas universidades, depende casi por completo de la matrícula, y este costo crece cada vez más desconectado de cualquier posibilidad de pago real. Este tipo de deuda –la deuda de los artistas- es una de las peores de asumir en relación a su proyección de utilidades, pero para bien de sus promotores, resulta un perfecto SLAB (Securities Lending and Borrowing) para su promoción y venta en el sector del arte en cuanto a préstamos estudiantiles se refiere[6]. En un ambiente en que es común ver a los jóvenes artistas graduarse de sus BFA (Bachelor of Fine Arts, que para el sistema colombiano es el pregrado en artes que ofrece cualquier universidad) con deudas que rondan los 100 mil dólares, seguido de los costos asociados a un MFA (Master of Fine Arts o maestría para nuestro caso) con precios que oscilan desde los US$41.300 hasta los US$108.900, lo que demuestra que el ingreso al mundo del arte se ha convertido en una apuesta existencial impagable, con efectos reales que sobrevienen después de la graduación, y en algunos casos, antes de que el estudiante haya obtenido su título.[7]

    El acceso al préstamo fácil se ha vendido como un privilegio de los estadounidenses de clase media, para abrir las puertas a la educación superior. Los préstamos son deuda y la deuda son años de horas de trabajo; la deuda es dedicación a otras actividades por fuera del arte, la deuda es pérdida de tiempo, de agenciamiento y de oportunidades. En un mundo del arte guiado por la especulación, la deuda es el efecto posterior para atar al artista (tal cual un lazo estrecho) de forma directa a las pautas del mercado. El hecho de que los artistas necesiten asumir este tipo de cargas para ingresar al mundo oficial del arte, significa que el repago de sus obligaciones vía ventas – como vendedores de unidades ante coleccionistas indiferentes – se convierta en la meta necesaria. Aquellos que no son escogidos por el mercado no contarán con periodos de retorno en sus inversiones, y aquellos sin familias que les apoyen en sus deudas, empezarán sus carreras ligados a un contrato. Para añadirle algo de ironía a esta pérdida de agenciamiento, muchos de estos artistas fueron educados mediante una dieta marxista y de retórica anti capitalista, la misma que en un futuro los empujará a sobrevivir en el vientre de la bestia del capitalismo, el mismo en el que fueron educados para criticar al sistema.

    Esto coloca a este grupo de frente a las necesidades del trabajo, añadiéndole valor a los individuos y a las instituciones que están mejor posicionadas para capitalizar estas contingencias. Ejemplos de aquellos que se lucran de la mano de obra artística barata son los artistas estables, a quienes les resulta fácil contratar hábiles asistentes con buena formación, contratados por salarios mínimos sin beneficios adicionales; las ferias de arte que contratan mano de obra no sindicalizada para crear de esta manera mercados temporales, instituciones necesitadas de mano de obra experta en performances, actividades artísticas y otras corrientes que los contrata bajo modalidades de medio tiempo, y galerías que enmarcan a sus pasantes y ayudantes tal cual si fueran unos pocos afortunados; por supuesto, este es un triste resumen del paisaje laboral,  y no refleja las circunstancias del pago justo a empleados y grupos de asistentes bien remunerados, que trabajan para instituciones y artistas, pero lo que resulta indiscutible, es que son una gran mayoría los que son mal remunerados frente a los bien pagados, en buena medida porque la cultura extractiva permite este tipo de situaciones, y ayuda en su proliferación a través del crecimiento y la expansión, sin planificar una estructura que le de respaldo y financiación a todo este sistema.

    Por lo tanto, antes de firmar un contrato, considere toda esta dimensión extractiva inscrita en el mercado del arte visto en su conjunto, y observe el panorama completo de los contextos culturales y su relación con las dinámicas de clase. No solo los niveles poco pragmáticos de la deuda hacen de las prácticas artísticas una aspiración autónoma perennemente inalcanzable, sino que genera un efecto doble al estimular la producción artística bajo unas condiciones mercantiles tan poco favorables, al expulsar a determinados grupos sociales del mundo del arte en términos de clase, de raza y de cultura; un ciclo que termina por estimular la homogenización de la cultura del arte del dinero, de la clase y el tokenismo. Para muchos en condiciones menos privilegiadas y cuyas limitaciones económicas les impide hacer sus proyecciones con unas mejores perspectivas financieras, estos mecanismos de extracción les resultan bastante obvios, lo que les permite enviar señales de advertencia desde el comienzo. Sin embargo, estas señales son poco visibles para aquellos que están seducidos por el sueño del estrellato artístico que se ampara en la visión y la pedagogía de la propaganda imperante, la cultura del cheverismo y aún más irónico, la libertad individual bajo forma de expresión creativa.

    Epílogo

    He intentado describir la manera como las instituciones y los individuos, permanecen vinculados a un proceso que substrae el valor de muchos, entretanto estimula la mejor forma para generar la multiplicación del valor exponencial de unos pocos. Desde los museos, pasando por proyectos inmobiliarios, arte público, escuelas de arte, esta máquina sigue creciendo ¿Qué se puede hacer frente a ello? Lo primero es el reconocimiento de la situación; si nos permitimos ver las cosas con claridad nos daremos cuenta que en lugar de andar mejor las cosas, lo que en últimas queda es que van de mal en peor. Como ejemplo de ello, el enrolamiento de los estudiantes en programas superiores de educación artística sigue en aumento, mientras estos programas continúan su crecimiento bajo formas específicas de MFAs, programas curatoriales, programas en artes públicas, performance y mucho más, se da una escalada de la deuda pública que solo puede exacerbar el acertijo descrito arriba. Al otro lado del espectro, se ubica un crecimiento en el complejo de museos de lujo y su expansión global hiper financiada. Al diluir el poder de la esfera pública entretanto, se fomenta el valor común integrándolo a los activos de lujo, transformando a estos museos no en las estructuras inclusivas del pasado sino en enclaves exclusivos de los ultra ricos.

    Aun así, y aunque se puede decir que este tipo de explotación educativa e institucional han sido el punto económico dominante durante los últimos años, los mitos neoliberales que son esenciales para su continuidad hoy en día, han dejado de ser equiparados a un dogma inamovible en cualquier lugar del planeta. Los que disienten de ello ya no permanecen en silencio. Los esfuerzos de los últimos tiempos por parte de los occupy, el 15M, Cassarole, Indignados y otros, han tocado al arte de manera profunda, dejando al descubierto los paralelismos entre los fracasos morales de los bancos y los fracasos culturales de las instituciones. Conforme esto, una multiplicidad eufórica de movimientos salieron a la luz pública, entre ellos Occupy Museums, Arts and Labor, Teatro Valle occupato, Strikedebt, Artleaks, Haben und Brauchen, Gulf Labor, Global Ultra Luxury Faction y Liberate Tate para nombrar apenas unos pocos. Cada uno de ellos desarrolla tácticas promiscuas para desafiar a este sistema extractivo; cada uno de ellos es una incubadora de valores colectivos.

    Estos valores luchan contra la imagen dominante del éxito individual, aquel artista no aliado con la colectividad y cuya única misión es trepar por la escalera extractiva que lleva a los museos de marca, mientras pisotean los cuerpos de la «materia oscura» para convertirse en uno de aquellos que pueden disfrutar los beneficios de la especulación. Esto no significa que las prácticas individuales no sean medios para llegar a territorios valiosos en sus significados: siempre habrá la oportunidad de que lo sean. Por lo tanto, una reformulación del valor artístico es necesaria; una que tome a cada persona de manera individual, comprometida con el mundo del arte, tal cual si fuera parte visible de la creación de valores comunes. Este es un proyecto de largo plazo y uno de los mayores desafíos al arte, en su búsqueda de un futuro menos incierto. Un mejor arte está por venir.

    Notas finales:

    [1] Materia Oscura, arte y política en la era de la cultura empresarial de Gregory Sholette. Pluto Press, 2011. Existe una traducción de la primera parte de este libro a cargo del colectivo “Secretariado Bilingüe” http://www.elsecretariadobilingue.interferencia-co.net/SB3-Sholette.pdf

    2. En un caso ahora famoso sobre conflicto de intereses, la exposición “La piel de la fruta” llevada a cabo por el New Museum, (2008), se exhibieron obras de la colección del miembro de la junta directiva del mismo Dakis Jouannou, curada por Jeff Koons, quién también aparece bastante promovido por Jouannou. Muchos de los miembros principales del consejo de estas juntas directivas tienen museos privados, mientras que aparecen a su vez como jugadores activos del  mercado del arte, tal cual el caso de Eli Broad, miembro de la junta del MoMA y el MOCA y el Museo Broad con Robert S. Taubman, miembro del consejo de administración de Sotheby´s  con el Museo de Arte Taubman, etc.

    De un artículo de Arts Journal de 2008, he aquí algunos extractos bajo el título «Administración de Museos» escrito por Alan y Patricia Ullberg, publicado en 1981 por la Asociación Americana de Museos.

    “Las adquisiciones propias del administrador del museo (miembros de las juntas directivas) no deben competir con las de su museo privado; el administrador está obligado a anteponer las ambiciones de su institución por encima de las privadas. Las políticas de la gestión de las colecciones debe registrar en detalle los intereses coleccionistas del museo, para que los administradores que coleccionan estén sobre aviso de las actividades relacionadas con su personal de acopio y de esta manera estén circunscritos entretanto trabajen en el consejo de administración del museo….

    Las normas éticas que el Consejo de administración adopte para la gestión de los posibles conflictos de intereses de los administradores son, en algunos museos, los mismos que se aplican al personal general del museo. Las reglas para el personal general con respecto a la colección, tienen por objetivo evitar situaciones en las que los miembros del personal compitan con el museo y obtengan beneficios de sus cargos o de sus funciones oficiales ….

    El administrador que hace parte de la junta directiva que es coleccionista podría ser responsable, frente al museo, de beneficios obtenidos a resultas de las medidas adoptadas por el museo, si su participación tuvo una gran influencia en la decisión de la institución al momento de tomar esas acciones. Podría ocurrir tal caso, por ejemplo, si él persuadió al museo para celebrar una exposición de objetos representados en su colección personal y luego fue capaz de vender esos objetos en su beneficio. Ya sea que se exhibieron o no sus objetos, hay un conflicto de interés y responsabilidad potencial al museo en esta situación.

    3. Las tiendas Fendi son una famosa marca de ropa y accesorios femeninos de gama alta de origen italiano, con sucursales en las principales ciudades del mundo. NT.

    4. Algunas precisiones hay que hacer frente a esta afirmación. En primer lugar, escribo sólo de las artes en los Estados Unidos, y no es mi intención ignorar la importante labor llevada a cabo por muchos artistas y grupos que trabajaron sin mordazas bajo el formato de la crítica institucional, desde Hans Haacke en la década de 1960 (un miembro del AWC) a los artistas de los años 80 y 90, como Coco Fusco, Fred Wilson, Andrea Fraser, y muchos otros. Sin embargo, señalo que estos artistas no contaron con el apoyo de grandes movimientos sociales en su examen crítico de los museos, y también, se podría decir que sin un movimiento, el trabajo funcionó primero como obras de arte, y sólo en segundo lugar como campaña política, y son con probabilidad, el reverso del AWC y las prácticas relacionadas con el Occupy Wall Street.

    5. El Sistema Kafala (Patrocinio) se utiliza en un número de Estados del Golfo pérsico y los trabajadores inmigrantes requieren de un patrocinador durante el periodo de trabajo, perdiendo así una serie de derechos individuales, tal cual son la retención de sus pasaportes, y los pagos en que hayan incurrido para sus traslados. Durante 2014 el grupo “Gulf Labor” viajó a la isla de Saadiyat (Emiratos Árabes Unidos), y sus miembros pudieron observar de forma independiente la situación, y encontraron que ningún trabajador entrevistado estaba en posesión de su pasaporte, y que los trabajadores estaban inmersos en grandes deudas, a pesar de que la Corporación para el Desarrollo de los Emiratos Árabes Unidos dijo todo lo contrario. Para obtener más información, consulte el reciente informe del grupo “Gulf Labor”:

    http://gulflabor.org/saadiyatreport2014/

    6. “La puerta giratoria de Warhol”, por Patricia Cohen. NY Times, Enero 10 de 2015.

    http://www.nytimes.com/2015/01/11/business/art-collectors-gain-tax-benefits-from-private-museums.html?hp&action=click&pgtype=Homepage&module=second-column-region&_r=0

    7. Aunque el mercado SLAB desde entonces se ha enfriado un poco desde el año 2013, el Wall Street Journal informó que los «Valores para créditos estudiantiles seguían manteniéndose calientes» 03 de marzo 2013 por Ruth Simon, Rachel Louise Alférez y Al Yoon:

    «SLM Corp. el mayor prestamista a estudiantes en Estados Unidos, vendió la semana pasada US$1.100 millones de valores respaldados en préstamos estudiantiles privados. La demanda por estos activos de alto riesgo, aquellos que se encuentran en mayor riesgo de perder dinero si los créditos van mal, siguen siendo 15 veces mayor que su oferta, dijeron personas familiarizadas con este tipo de negocios» Para obtener más información sobre estos valores, recomiendo la lectura Creditocracy and the case of debt refusal de Andrew Ross, or books, 2015.

    8. Un reporte de 2013 sobre el sector educación titulado: “Sobre la deuda y la oscuridad: Es tiempo de estar mejor informados sobre los incumplimientos en la deuda estudiantil” empieza diciendo: Las tasas de crecimiento del incumplimiento en préstamos estudiantiles para pregrado han crecido cerca del doble en los últimos años. Los incumplimientos a tres años exceden la tasa nacional en un 13%. Ver reporte:

    http://www.educationsector.org/publications/debt-and-dark-it%E2%80%99s-time-better-information-student-loan-defaults

    Quiero añadir un reciente estudio del Citizens Financial, el cual dice que un 49% de estudiantes consideraron el retiro por razones económicas. “La deuda tiene a algunos estudiantes pensando en retirarse”. Por Katie Lobosco, octubre 9 de 2014, CNN Money.

    Ver reporte: https://www.citizensbank.com/pdf/student-loan-debt.pdf

     9 Ver: reporte BFAMFAPhD´s sobre la realidad económica de los artistas:

    http://censusreport.bfamfaphd.com/poverty     

  • IMAGINANDO EL SISTEMA

    IMAGINANDO EL SISTEMA

    Brecht dijo alguna vez que quería un arte que fuese capaz de representar los intangibles poderosos que tan profundamente afectan nuestras vidas, como el mercado internacional del trigo. A pesar de que en la década de 1960 todavía no había leído esto, en ese momento quería encontrar una forma de enfrentar a los poderosos intangibles que yacían detrás de la guerra de Vietnam, el racismo, la Comunidad Económica Europea y manifestaciones como la Ley de Relaciones Laborales, de tal manera que la estética no opacara ni interfiriera con la cruda realidad.

    Muy pronto y de muchas maneras, se hizo evidente para mí que estas intenciones y estos temas no eran considerados una zona adecuada de trabajo para los artistas. La crítica más suave decía que ello era “aburrido” y la crítica más fuerte decía que no eran “políticos” de la forma en que los retratos de hombres de negocios y las casas inglesas no lo eran.

    Los artistas son productores culturales, en la medida que son productores de significado. Resulta fácil decir que el artista produce arte pero ese arte no nos ofrece ninguna información. Por lo tanto es más apropiado decir que todas las sociedades producen y cultivan las condiciones que nutren el tipo de práctica cultural (arte y artistas) que se necesita para mantener la ideología de un sistema en particular, y que la función del sistema es mantener los sistemas de control invisibles. En estas circunstancias, los artistas que se oponen a estos aspectos de la sociedad tienen pocas salidas, excepto tratar de visibilizar estos controles para el análisis.

    La ideología del sistema se cuela en nuestros cuerpos, a través de nuestros oídos, de nuestras manos y por entre nuestros ojos. Satura nuestra conciencia y ahoga nuestra conciencia como polvo de carbón, de asbesto y de radiación, penetrando nuestros pulmones, nuestros corazones, nuestras mentes.

    Para estructurar este asalto sobre nuestras mentes y cuerpos, tenemos que buscar la manera de imaginarlo. He intentado hacer esto por medio de diferentes enfoques y estrategias, desde el uso de impresos de la bolsa de valores en Trabajo, Salarios y Precios – la forma en que el sistema se ve a sí mismo – y del “Triángulo de oro” como una metáfora de la Comunidad Económica Europea y la periferia de Dublín y Liverpool, derrumbándose bajo los asaltos de la des-industrialización y la des-habilitación que las multinacionales ciegamente van moviendo sobre la superficie del planeta, a la búsqueda de ganancias, aplastando a los seres humanos en su camino. Esto fue documentado precisamente en Anniversary print.

    En este sistema que distorsiona de esa manera nuestros sentidos, la idea de producción cultural es en sí misma una distorsión grotesca. Se ha mutilado el sentido de la palabra “artista” para convertirla en la imagen de un especialista que negocia una construcción tipo Hollywood de la “sensibilidad”, la “sensación”, la “belleza”, el “sentimiento”, la “visión” y la “creatividad”. Esto me lleva a rememorar una frase de Stanislav Lee: Te doy píldoras amargas con recubrimiento en azúcar, las píldoras son inofensivas, el veneno está en el azúcar.

    El título de este libro es Imaginando el sistema. El problema con este título es que da la impresión de que tiene una visión objetiva de un sistema complejo, pero el objetivo de mi trabajo es sugerir que las prácticas artísticas, y por consiguiente los artistas visuales, están embebidos en el sistema de una forma trivializada y banal. Las contradicciones por lo tanto se vuelven aparentes. El sistema satura la imagen que pueda tener de mí mismo, al igual que las imágenes que hace de sí mismo el propio sistema, para no mencionar la imagen que tiene la gente del “artista” o de una “obra de arte”. Los artistas son vistos como soñadores de un mundo efímero del que no se puede hablar, desprendidos de la realidad material; una imagen que muchos artistas se creen y la pintan. Son ahora los verdaderos “Filántropos harapientos orgullosos de su vestimenta”.[1]

    Sería muy sencillo si simplemente el socialismo fuera lo contrario del capitalismo. Sería muy sencillo si una pintura al óleo, clara y directa, sobre el jefe de policía de una de nuestras grandes ciudades, pudiera mostrar los cambios hacia la barbarie que han sufrido estos jefes de policía en los últimos veinte años. Sería muy sencillo si el capitalismo fuera homogéneo y el socialismo fuera homogéneo y los dos sistemas pudieran ser reconocidos como entidades separadas. Desafortunadamente ese no es el caso. En un mundo así, bordado, acolchado y elaborado como un tapiz cuidadosamente tejido de engaños, me parece que lo que se necesita es tener una visión clara y honesta de las cosas, que no deje nada en la oscuridad y que lleve tan lejos como sea posible, el rechazo a las posibilidades simplistas de las cosas.

    Agosto de 1981.

    Traducción al español: Guillermo Villamizar (2014).

    [1] The Ragged Trousered Philanthropists. Novela de Robert Trassel (1870 – 1911) sobre las difíciles condiciones de vida de la clase trabajadora a comienzos de siglo XX. Fue publicada después de su muerte, en 1918, y sigue teniendo una gran importancia por sus apuntes sobre las relaciones industriales

  • MAMBESTOS arte e industria

    MAMBESTOS arte e industria

    Hace pocos días, mientras preparaba los documentos de una charla sobre “prohibición o uso seguro del asbesto”, hubo un momento de opacidad e incertidumbre al comparar algunos informes científicos, es decir, los documentos se contradecían. No pude evitar pensar en los condicionamientos sociales que producen a la ciencia y el arte. Pensé en la capacidad del arte para estimular esas transferencias, comparando los informes ya mencionados ¿Era posible que un informe científico falso tuviera eco en la sociedad? Si la comunidad científica se pronunciaba diciendo que los informes falsos eran falsos ¿por qué seguían deambulando estos informes como verdades ciertas en contextos políticos donde se toman decisiones sobre salud pública? Ahí encontré una dimensión simbólica que circula por estos escenarios políticos y que son intervenidos por intereses económicos, mediante ficciones científicas.

    Existe una esencia “letal” de la técnica – dice Lacoue-Labarthe, lo que provoca que su “todo es posible” instale con efectividad, es decir, opere, si no lo imposible lo impensable (el exterminio, la manipulación genética, el racismo, las temperaturas altas en los océanos, la destrucción de la capa de ozono, la desertización de las regiones semiáridas, la extinción de especies de animales, la sobre pesca, el aumento de la toxicidad en el medio ambiente, la puesta en riesgo de las fuentes hídricas, la contaminación radioactiva electromagnética, los experimentos con transgénicos y otro tipo de barbaries – diría).

    En el arte concurre un momento del “saber hacer” a partir de su etimología, que lo asocia con la técnica. El arte como técnica podría encarnar el lado positivo que instala lo impensable, para convertirse en un instrumento que libera del dolor y la muerte. La técnica implica un camino evolutivo que la va perfeccionando a sí misma, hasta alcanzar la maestría, el virtuosismo, una premisa que se emparenta con la idea de progreso, y que desarrollada hasta sus últimas consecuencias, deviene en el fenómeno que señala Lacoue-Labarthe.

    El concepto de progreso en occidente es el camino que señala la perfección de la técnica y que haya eco histórico en el arte. Este arte indaga, escudriña, ensaya, transforma y comete errores, desarrolla fórmulas y especula en el taller del artista, hasta encontrar los secretos que gobiernan el mundo que rodea al acto creativo y sus medios de expresión, amparados en la autosuficiencia que desata la técnica. En su virtud estaría un embrión de la ciencia; el método y la discernibilidad de lo ininteligible.

    Mientras el museo es una vitrina que celebra la inventiva humana, simboliza la libertad, la tolerancia hacia la diversidad y la capacidad de experimentación y transgresión, llegando a ser incluso, un espacio para desafiar la norma y la convención social –dice Andrea Fraser refiriéndose a su reciente proyecto en el museo Whitney de NYC; la fábrica hace parte del dispositivo de la sociedad disciplinaria –según Foucault- al igual que la prisión, el manicomio, el asilo, el hospital, los cuarteles, la escuela, la universidad, etc. La fábrica es el laboratorio de las prácticas productivas.

    Como una extensión industrial de las relaciones económicas que establece entre ellos, el museo construye las ficciones que legitiman el comportamiento bárbaro de la fábrica, mediante la producción de sentido que se instala al otro lado de la producción de represión que moldea la fábrica. La fábrica produce objetos para el consumo material, el museo objetos para el consumo inmaterial, y entre ellos parece existir una delicada línea que los une, bajo la modalidad del control institucional que no es más que el reflejo del control económico que ejercen los aparatos de poder concentrados en pocas manos. El sujeto de poder es el mismo que interviene y opera en estos dos escenarios: la fábrica y el museo.

    Si la división social del trabajo instala al obrero en la parte baja de la pirámide, con su centro de operaciones en la fábrica, la división social del ocio instala al artista en la parte baja de la pirámide, con su centro de operaciones en el museo.

    La fábrica produce capital económico, el museo capital cultural. El museo, para producir capital cultural, depende del capital económico que proveen las prácticas productivas, contenidas en la fábrica, y esta para adelantar sus procesos, instala la técnica, que en algunos casos, resulta letal. El trabajador que muere de mesotelioma es un claro ejemplo.

    El flujo de capital económico devenido en capital cultural supone una transacción desprovista de relaciones directas. El donante se invisibiliza y casi que no importa. El gesto de filantropía cultural inmuniza al capital económico de cualquier sospecha. Es dinero limpio, dicen los puristas, generando inmunidad ética frente a los ataques de los insufribles moralistas de turno, dicen los palcos abarrotados de artistas, respirando ellos con tranquilidad.

    La autonomía experimental recibe su garantía económica: eres libre de criticar señor artista, dice el gesto filantrópico. Gracias al mercado del arte, el capital cultural deviene de nuevo en capital económico, configurando de esta manera un ciclo. Fábrica, capital económico, museo, capital cultural, mercado, capital económico de nuevo, fábrica. En otros casos, el ciclo contempla interrupciones del flujo, mediante el coleccionismo que se traduce en otra distinción del capital cultural: prestigio social.

    Tenemos entonces tres ejes, que son capital económico, capital social y capital cultural, elementos estos de la teoría Bourdieana, y dispositivos de una red de control institucional.

    El componente letal de la técnica a que hace referencia Lacoue-Labarthe, tendría su expresión en el pulmón del trabajador a través de una enfermedad relacionada con el asbesto, que se puede contrastar con un momento vivificador de la técnica expresada en el arte.

    El momento filantrópico es una bocanada de aire puro que ingresa a los pulmones de las prácticas artísticas por medio de la institución museal, como receptor del capital económico que estabiliza su sistema. Una mutación positiva del excedente monetario que generan las prácticas productivas de la fábrica, pero que es el revés de una misma moneda, concluye la Fraser, en cuanto a las relaciones que ella define entre prisión y museo, para referirse a la creciente polarización de la sociedad donde la vida pública y las instituciones que la definen están claramente divididas por razones de clase, raza y geografía.

    La ficción y la dimensión simbólica, la producción de imágenes, la ejecución de la ilusión en favor de un mundo absolutamente económico, la puesta en circulación de mitologías juiciosamente elaboradas en el laboratorio, el uso de nuevas tecnologías visuales que ayudan en los diagnósticos, el lenguaje creativo de los abogados para ocultar evidencias, esas particularidades del engaño tan propias de la naturaleza humana disfrazadas de ingenio cotidiano, son formas y contenidos de la ficción que circula en el espacio social, dándole estructura a la realidad objetiva, esa misma realidad que los artistas también buscan afectar por medio de sus mercancías sensibles.

    ¿Existe espacio para que el artista intervenga esa realidad directa o la tradición de su actividad lo reserva a las ficciones privadas que elabora en sus prácticas artísticas? De esta manera la pulsión de su profesión queda circunscrita a deambular por entre la galería y el museo, para configurar así la imposibilidad de una vida financiera por fuera del sistema artístico, e instalar de esta forma, la primera condición que regula su capacidad crítica: la dependencia económica. Ausente de crítica, el arte se vuelve un supermercado de productos para el entretenimiento espiritual.

     

    Ya no se piensa demasiado cómo es este mundo y más allá de entenderlo, vale la pena preguntarnos cómo se instalan los mecanismos de poder a través de la telaraña de intereses institucionales que los guían: la fábrica y el museo son una metáfora.

    Las perpetuas relaciones entre arte y economía siempre definen –en apariencia- dos dimensiones completamente separadas. Los contenidos del arte no tienen ninguna relación con su valor económico, por eso es un mercado tan arbitrario, sin embargo, un análisis de las negociaciones económicas entre arte e instituciones mediadoras del mercado artístico (la galería, la feria, la casa de subasta, el museo, etc.) reflejaría unas tensiones que sacarían a la luz pública, los filtros que definen la conversión del artista en superstar a partir de su triunfo mercantil; y esto tiene que ver con la imposición y transacción del gusto que termina dominando. Si las vanguardias artísticas fueron el laboratorio experimental de lo posible, la contemporaneidad es el laboratorio que pone en juego el restablecimiento de valores de gusto atados a las elites que determinan el mercado, y estas elites son las mismas que controlan el universo económico, como reflejo condicionado del triunfo que ha significado el capitalismo radical de los últimos 35 años.

    En las vanguardias históricas el gusto del artista imponía transformaciones al gusto burgués; hoy en día, en plena contemporaneidad, son las condiciones macro sociales del gusto las que determinan el valor de la obra de arte y su ingreso al espacio de la distinción. No hay que ser mago para imaginar quienes determinan esas condiciones macro sociales atadas al flujo del gran capital económico, y la enorme capacidad de desestabilizar todo intento que pretenda desafiar ese buen gusto que domina hasta la médula.

    Incluso si hablamos del ingreso de la violencia al museo, ese objeto feo e incómodo que algunos seudo revolucionarios se dieron a la tarea de poner en el centro social del arte para disfrute de las masas y sus amos, las idiosincrasias locales enajenadoras del buen gusto, eso sí, previa limpieza total de las razones objetivas que la suscitan para transformala en objetos asépticos, limpios y completamente inocuos, es decir, rezumantes de la estética del buen gusto dominante para que no incomoden sino que se adapten al nuevo decorativismo contemporáneo, chabacano y folklorico como las mentes que los producen y las refinadas inteligencias que los digieren a mordiscos mientras giran gruesas sumas de dinero.

    El microorganismo de la violencia es llevado al museo, pero el resto debe quedar por fuera: los generales de la violencia, ya sean políticos o militares, no pueden ser nombrados: es una regla de oro que el artista debe respetar, de lo contrario caerá en el mal gusto de nombrar las cosas por su nombre.  Ese organismo aislado, limpio, sumergido en decol y convertido en obra de arte resume la gran tragedia de la violencia violentada por segunda vez y convertida en objeto de consumo mediante los artilugios del arte contemporáneo. La violencia ya no pasa por los campos ni se define en las mansiones de los matones de turno, la violencia está en el museo para que todos podamos entenderla mejor. He ahí la gran virtud del arte y por ello su importancia social.

    La obra de arte no soluciona los problemas de la violencia, sino los enmascara y de esta manera introduce una metafísica del poder a la metafísica del arte que reflexiona sobre los aspectos físicos de los problemas de la violencia, o al menos, extrae de ahí sus insumos. De nuevo, la confluencia de intereses, la perversa lógica del control institucional.

    En la traducción (transferencia, desplazamiento, o metáfora) que hace de la violencia, el artista político desplaza los significados que la causan hacia una metafísica que los representa para invisibilizarlos de nuevo y ajustarse a las formas que utiliza la metafísica del poder, su operatividad disimulada, imperceptible, no aparece pero está presente, y así el arte político altera los códigos que quiere evidenciar sin que los traicione –dejaría de ser un mediador social y un intérprete de su época- pero con esta maniobra, termina derivando a un lugar en donde la interpretación de la violencia que hace se ajusta a la metafísica del poder, cumpliendo su papel como subordinado del capital en la división social del ocio.

    El teatro de representaciones en que se convierte el museo se parece al teatro de representaciones que pone en marcha la fábrica: la sustancia peligrosa, ya sea violencia para el artista político o enfermedad para el médico ocupacional, puede ser normativizada, controlada, es decir, no existe, es una falacia de los enemigos del progreso y del arte contemporáneo, contrario a todas las bondades sociales que ello puede traer: más trabajo, más productividad en el caso de la fábrica, más conocimiento sensible disgregado al grueso de la sociedad, mejor comprensión de las identidades para tratar nuestras desgracias, etc., en el caso del museo.

    Nombrar lo innombrable cuando lo innombrable tiene nombre para no decir el nombre, he ahí la deriva metafórica convertida en ficción política del arte contemporáneo, ficción esta indudablemente negativa, pero que es del mayor interés para los inversionistas del arte y que garantiza la metafísica del poder político del arte: moldear a la sociedad no para cambiarla sino para plegarla a los intereses de sus amos.

    Los artistas tratan los problemas del mundo y de ahí extraemos verdades sensibles que nos ayudan a ser mejores seres humanos, y de esta forma, se garantiza que la ruleta económica del mercado del arte no se detenga sino todo lo contario, crezca, infinitamente, como todo mercado debe hacerlo para subsistir.

    Guillermo Villamizar

    La Candelaria, Bogotá.

    2016

     

  • ¿Qué es el mesotelioma?

    ¿Qué es el mesotelioma?

    ASPECTOS GENERALES

    El mesotelioma maligno es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en la capa delgada de tejido que cubre el pulmón, la pared torácica o el abdomen. También se puede formar en el corazón o los testículos, pero esto es poco frecuente.

    El tipo de mesotelioma maligno depende de la célula en la que comenzó. El tipo más común de mesotelioma maligno es el mesotelioma epitelial, que se forma en las células que revisten los órganos. Los otros tipos comienzan en las células en forma de huso que se llaman células sarcomatoides o son una mezcla de ambos tipos de células. El mesotelioma epitelial puede crecer más lentamente y tiene un mejor pronóstico que los otros tipos.

    La causa principal del mesotelioma maligno es la exposición al asbesto. Esto incluye a las personas que estuvieron expuestas al asbesto en el lugar de trabajo y sus familiares.

  • El asesino silencioso

    El asesino silencioso

    El gobierno colombiano asumió el compromiso de entregar cien mil viviendas gratis a los colombianos. Miles de estas viviendas están techadas con materiales en asbesto cemento. Durante los años de 2010 al 2012, Enrique Vargas Lleras fue miembro de la junta directiva de Eternit y en el año de su retiro su hermano Germán Vargas Lleras asume el Ministerio de Vivienda.

    Los agentes que causan cáncer empleados en el ambiente laboral, provocaron 304 millones de muertes, de este volumen 194 millones fueron por exposición al asbesto, es decir, 3.402 años en vidas humanas perdidas para siempre, alrededor del mundo, en el año 2013, lo que significa que el asbesto es responsable de dos terceras partes de todos los cánceres ocupacionales alrededor del mundo,

    Es por ello que 55 países lo han prohibido con la certeza de que no existen límites seguros para el empleo de cualquier tipo de asbesto, incluido el asbesto blanco o crisotilo.

    Se ha demostrado que el crisotilo es un factor inductor de asbestosis, cáncer de pulmón, mesotelioma, cáncer de laringe y cáncer de ovario. Incluso en el año 2001, un panel de expertos de la Organización Mundial del Comercio encontró también que el “uso controlado” es particularmente dudoso para todos aquellos maestros de obra que se ven obligados a manipular este tipo de productos que contienen asbesto.

  • La economía del asbesto

    La economía del asbesto

    La prevención de las enfermedades relacionadas con el asbesto representa un tema de salud pública global, y luego del derrumbe de la demanda de asbesto en los países desarrollados, los productores han montado una campaña global para proteger y desarrollar nuevos mercados.

    En la actualidad, el comercio del asbesto se concentra principalmente en los países Bric, lo que explica con claridad que la movida de la industria hacia las economías emergentes, donde los intereses comerciales se anteponen a la salud pública, fue una política exitosa, después de que los países desarrollados decidieran prohibirlo o implementar legislaciones restrictivas en cuanto a su uso industrial, como es el caso de los EE.UU.

    Colombia, como buen tigrillo que quiere debutar en las economías emergentes del nuevo orden globalizado, sigue utilizando el asbesto bajo supuestos mentirosos hábilmente manipulados por los “expertos” de la industria, quienes pretenden negar el componente letal del crisotilo blanco (la variedad usada en el país), a pesar de la vasta evidencia científica y médica que demuestra lo contrario.

    El Estado colombiano acaba de ratificar la inclusión de la asbestosis y el mesotelioma en su tabla de enfermedades laborales, a través del Decreto 1477/14 recién expedido por el Ministerio del Trabajo, pero nada hace para investigarlas.  Sin embargo, la industria, bajo el paraguas de su lobby, sigue propagando informes científicos falsos que buscan engañar al público.  Un texto que aparece en la página web de Ascolfibras, titulado Health risk of chrysotile revisited, aparece firmado en primer lugar por David Bernstein, toxicólogo estadounidense que vive desde hace muchos años en Ginebra (Suiza).  Dicho señor es una especie de mercenario de la ciencia, pues trabaja para la industria del asbesto produciendo informes complacientes a cambio de gruesas sumas de dinero.

    Durante el año 2012, Colombia importó 25.164 toneladas, cuyo valor FOB promedio en dólares fue de $32.000 millones; pero en el año 2013 la cifra bajó a 15.961 toneladas, y para los primeros cuatro meses de 2014 la cifra está por el orden de las 2.563 toneladas que, de mantenerse esos niveles, arrojará al cierre del año un volumen de importaciones cercano a las 10.000 toneladas.  Este descenso sólo se explica en la medida en que Bricolsa, la operadora de la mina de asbesto a campo abierto de Campamento, cerca de Yarumal (Antioquia), está supliendo internamente las necesidades de la industria.

    Cuando se mira una ciudad colombiana desde el aire, las tejas y los tanques de agua hechos de asbesto-cemento abundan por doquier; sin embargo, la industria asegura que no hay ningún problema en ello, porque el material queda encapsulado, sin que hasta el momento se hayan adelantado estudios epidemiológicos que permitan conocer el impacto real de tal aseveración.

    Pero lo que no podemos olvidar, es que todo el asbesto que ha consumido este país durante medio siglo se sigue manipulando sin mayores cuidados.  Desde hace años existen estudios que demuestran los efectos que la meteorización produce en las tejas de asbesto-cemento, con indicadores que revelan cómo el paso del tiempo va deteriorando estos materiales, liberando la carga carcinogénica de sus componentes; para no hablar de las tejas que miles de ciudadanos colombianos maniobran, cortan o taladran sin que ninguna agencia ambiental o de salud los alerte sobre este tipo de riesgo.

    Lamentablemente, la investigación en Colombia para este tipo de riesgos ambientales casi no existe, y valdría la pena que el Gobierno les prestara mayor atención a estos fenómenos, porque la relación costo-beneficio de los sistemas de salud siempre superará cualquier recompensa aparente en la generación de empleo que estas industrias alegan a su favor.

    No sólo debemos aprender de los países desarrollados sino que igualmente debemos superar su historia.  En la medida en que los avances científicos sobre los riesgos laborales y ambientales son cada vez más precisos, esto permite que los países con economías emergentes eviten y corrijan los errores del pasado, es decir, que puedan aplicar la máxima de que desarrollo y progreso pueden ir de la mano del respeto por la salud de los ciudadanos y el medio ambiente.

  • El asbesto mata

    El asbesto mata

    Durante los días previos al lanzamiento del ciclo de conferencias ASBESTO: Arte, Ciencia y Política, celebradas la primera semana de noviembre de 2014, el reconocido artista urbano Dj Lu decidió vincularse a la campaña en favor de la prohibición del asbesto, interviniendo un muro público en la Calle 19 con Cra 17 en la ciudad de Bogotá.