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  • STF proclama la prohibición de todas las formas de asbesto en Brasil

    STF proclama la prohibición de todas las formas de asbesto en Brasil

    El supremo Tribunal Federal (STF), instancia máxima de la justicia Brasilera, responsable por el control de la constitucionalidad de las leyes, proclamó en el último jueves, 24 de agosto de 2017, que la extracción, industrialización, utilización y comercialización  de todas las formas de asbesto, inclusive el crisotilo (asbesto blanco), violan la constitución federal brasilera y no deben proseguir.

    Estaba en examen, de un lado, la constitucionalidad de la ley federal que autorizaba con restricciones la exploración y el uso del asbesto de la variedad crisotilo (único tipo admitido, porque las otras variedades ya estaban prohibidas por la misma ley), frente a los derechos humanos a la vida, a la salud y al medio ambiente equilibrado. Y, de otro lado, la validez de las leyes estatales y municipales, que habían prohibido el asbesto blanco en sus respectivos territorios mientras la ley federal autorizaba, en un análisis con respecto a la distribución de las competencias legislativas entre la Unión, Estados y Municipios brasileros.

    El juicio se desarrolló en dos etapas. En el juicio respecto a la ley federal que autoriza la producción y consumo de asbesto, el STF construyó una mayoría a favor de la prohibición, por 5 votos contra 4. Debido al impedimento de dos ministros que habían emitido pareceres sobre la causa antes que asumieran sus cargos en el Tribunal, el quorum de 11 ministros estaba reducido a apenas 9. Así, no fue posible alcanzar los 6 votos exigidos por la constitución para que la declaración de la inconstitucionalidad de la ley federal tenga efecto general y vinculante.

    La segunda fase del juicio, sin embargo, se encargó de resolver el impase, al definir en la práctica la concreción de prohibir todas las formas de asbesto en Brasil. Al examinar el texto de la ley estatal de São Paulo que prohibió el asbesto en suelo paulista, el STF declaró, por 8 votos contra 2, la aceptación plena de la fuerza legal de esa medida. No obstante, una circunstancia peculiar confirió a ese pronunciamiento un alcance más amplio, de carácter nacional y no apenas estatal.  Por el voto de 6 ministros de la actual composición del Supremo, la validez de la prohibición aprobada en leyes estatales tiene fundamento justamente en la inconstitucionalidad de la ley federal permisiva. Así, por una mera cuestión formal de impedimento de participación de un ministro en el proceso principal, la inconstitucionalidad no obtuvo efecto vinculante, a pesar de que en la práctica así ocurrirá.

    Después del juicio, la presidente del STF, Ministra Carmen Lúcia, aclaró, por medio de su oficina de comunicaciones, que la decisión tomada efectivamente derribó la autorización del uso del asbesto crisotilo en todo el territorio nacional. Durante el juicio, la presidente del Supremo recordó que el asbesto compromete el futuro de las próximas generaciones y defendió su prohibición: “Por el principio de la precaución, en casos del medio ambiente, en la duda se debe prohibir” dice la magistrada.

    Para el ministro Celso de Mello, decano del Tribunal, el empleo o uso de ese tipo de asbesto está enteramente prohibido en el país: “El STF, al declarar la inconstitucionalidad de esa norma que permitía el asbesto crisotilo, por mayoría absoluta, extirpó del universo jurídico nacional una regla que permitía, mediante el “uso controlado”, el empleo del asbesto. El empleo del asbesto tipo crisotilo ahora está prohibido”, declaró.

    El abogado Roberto Caldas, de la oficina de abogados Roberto Caldas & Mauro Menezes, que representó frente al Supremo a las víctimas de contaminación por asbesto, organizados en torno de la Asociación Brasilera de los Expuestos al Asbesto (ABREA), además de la Asociación Nacional de los Fiscales del Trabajo (ANPT), afirmó: “Está finalizada la gran guerra por la prohibición del asbesto. Ahora vamos a cuidar del resultado: medidas de concretización, asistencia y reparación justa a las víctimas”. Para el abogado Mauro Menezes, también defensor de la prohibición del asbesto en el tribunal del STF, la decisión “reafirma la vocación constitucional brasilera, de forma de exigir que el desarrollo económico ofrezca garantías sociales y ambientales a la población”.

    En las palabras de Fernanda Giannasi, reconocida internacionalmente como ícono de la militancia anti-asbesto en Brasil, “la victoria en el STF resulta de amplia construcción del movimiento social en defensa de la salud de los trabajadores y debe ser dedicada a los que perdieron la vida por la inhalación de las fibras cancerígenas del asbesto, sin que hayan podido ver este amanecer de la esperanza, representado en esta decisión judicial”.

    Traducción: Juan Felipe Villamizar

    La siguiente nota en Portugués de la oficina de abogados Roberto Caldas & Mauro Meneses, hace explícita aclaración de este importante resultado para las luchas jurídicas, que en los diferentes países de América Latina, se adelantan contra el uso industrial del asbesto o amianto blanco.

    http://www.robertoemauro.adv.br/destaque/nota-assessoria-juridica-associacao-brasileira-expostos-amianto-roberto-caldas-mauro-menezes-advogados/

  • Historias del asbesto, de lo económico a lo legal

    Historias del asbesto, de lo económico a lo legal

    El siguiente artículo fue publicado en el diario La República

    Bogotá_Lunes , Septiembre 15, 2014

    De acuerdo con datos del Servicio Geológico de los EE.UU. (U.S. Geological Survey) y la División de Estadísticas sobre el Comercio Internacional de las Naciones Unidas (Comtrade), el consumo promedio de asbesto en el mundo fue de 2.104.484 toneladas métricas, lo que permite inferir cifras alrededor de US$900 millones para el año 2013; una cifra nada despreciable para cualquier commodity.

    La prevención de las enfermedades relacionadas con el asbesto representa un tema de salud pública global, y luego del derrumbe de la demanda de asbesto en los países desarrollados, los productores han montado una campaña global para proteger y desarrollar nuevos mercados.

    En la actualidad, el comercio del asbesto se concentra principalmente en los países Bric, lo que explica con claridad que la movida de la industria hacia las economías emergentes, donde los intereses comerciales se anteponen a la salud pública, fue una política exitosa, después de que los países desarrollados decidieran prohibirlo o implementar legislaciones restrictivas en cuanto a su uso industrial, como es el caso de los EE.UU.

    Colombia, como buen tigrillo que quiere debutar en las economías emergentes del nuevo orden globalizado, sigue utilizando el asbesto bajo supuestos mentirosos hábilmente manipulados por los “expertos” de la industria, quienes pretenden negar el componente letal del crisotilo blanco (la variedad usada en el país), a pesar de la vasta evidencia científica y médica que demuestra lo contrario.

    El Estado colombiano acaba de ratificar la inclusión de la asbestosis y el mesotelioma en su tabla de enfermedades laborales, a través del Decreto 1477/14 recién expedido por el Ministerio del Trabajo, pero nada hace para investigarlas.  Sin embargo, la industria, bajo el paraguas de su lobby, sigue propagando informes científicos falsos que buscan engañar al público.  Un texto que aparece en la página web de Ascolfibras, titulado Health risk of chrysotile revisited, aparece firmado en primer lugar por David Bernstein, toxicólogo estadounidense que vive desde hace muchos años en Ginebra (Suiza).  Dicho señor es una especie de mercenario de la ciencia, pues trabaja para la industria del asbesto produciendo informes complacientes a cambio de gruesas sumas de dinero.

    Durante el año 2012, Colombia importó 25.164 toneladas, cuyo valor FOB promedio en dólares fue de $32.000 millones; pero en el año 2013 la cifra bajó a 15.961 toneladas, y para los primeros cuatro meses de 2014 la cifra está por el orden de las 2.563 toneladas que, de mantenerse esos niveles, arrojará al cierre del año un volumen de importaciones cercano a las 10.000 toneladas.  Este descenso sólo se explica en la medida en que Bricolsa, la operadora de la mina de asbesto a campo abierto de Campamento, cerca de Yarumal (Antioquia), está supliendo internamente las necesidades de la industria.

    Cuando se mira una ciudad colombiana desde el aire, las tejas y los tanques de agua hechos de asbesto-cemento abundan por doquier; sin embargo, la industria asegura que no hay ningún problema en ello, porque el material queda encapsulado, sin que hasta el momento se hayan adelantado estudios epidemiológicos que permitan conocer el impacto real de tal aseveración.

    Pero lo que no podemos olvidar, es que todo el asbesto que ha consumido este país durante medio siglo se sigue manipulando sin mayores cuidados.  Desde hace años existen estudios que demuestran los efectos que la meteorización produce en las tejas de asbesto-cemento, con indicadores que revelan cómo el paso del tiempo va deteriorando estos materiales, liberando la carga carcinogénica de sus componentes; para no hablar de las tejas que miles de ciudadanos colombianos maniobran, cortan o taladran sin que ninguna agencia ambiental o de salud los alerte sobre este tipo de riesgo.

    Lamentablemente, la investigación en Colombia para este tipo de riesgos ambientales casi no existe, y valdría la pena que el Gobierno les prestara mayor atención a estos fenómenos, porque la relación costo-beneficio de los sistemas de salud siempre superará cualquier recompensa aparente en la generación de empleo que estas industrias alegan a su favor.

    No sólo debemos aprender de los países desarrollados sino que igualmente debemos superar su historia.  En la medida en que los avances científicos sobre los riesgos laborales y ambientales son cada vez más precisos, esto permite que los países con economías emergentes eviten y corrijan los errores del pasado, es decir, que puedan aplicar la máxima de que desarrollo y progreso pueden ir de la mano del respeto por la salud de los ciudadanos y el medio ambiente.

    http://beta.larepublica.com.co/historias-del-asbesto-de-lo-econ%C3%B3mico-lo-legal_168051

     

  • ¿Qué riesgos para la salud representa la exposición al asbesto?

    ¿Qué riesgos para la salud representa la exposición al asbesto?

    Es posible que la gente esté expuesta al asbesto en su trabajo, en su localidad o en sus hogares. Si los productos que contienen asbesto se sacuden, fibras pequeñas de asbesto se desprenden en el aire. Cuando se inhalan las fibras de asbesto, es posible que se alojen en los pulmones y que permanezcan ahí por mucho tiempo. Con el tiempo, las fibras pueden acumularse y causar cicatrices e inflamación, lo cual puede dificultar la respiración y llevar a serios problemas de salud (6).

    El asbesto ha sido clasificado como un cancerígeno humano reconocido (sustancia que causa cáncer) por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, por la Oficina de Protección Ambiental y por la Oficina Internacional para la Investigación del Cáncer (2, 3, 7, 8). Según las investigaciones, la exposición al asbesto puede incrementar el riesgo de cáncer de pulmón y de mesotelioma (cáncer poco común del revestimiento delgado del pecho y del abdomen). Aunque es un cáncer de poca frecuencia, el mesotelioma es el tipo de cáncer asociado más comúnmente con la exposición al asbesto. Además del cáncer de pulmón y del mesotelioma, algunas investigaciones sugieren que existe una relación entre la exposición al asbesto y el cáncer colorrectal y el cáncer gastrointestinal, así como un riesgo mayor de padecer cáncer de garganta, de riñón, esófago y de vesícula biliar (3, 4). Sin embargo, la evidencia no es definitiva.

    La exposición al asbesto puede también aumentar el riesgo de asbestosis (enfermedad inflamatoria que afecta los pulmones y causa dificultad para respirar, tos y daño permanente al pulmón) y otros trastornos no cancerosos de la pleura y de los pulmones, incluso las placas pleurales (cambios en las membranas que rodean el pulmón), el engrosamiento de la pleura y los derrames pleurales benignos (acumulación anormal de líquido entre las capas delgadas de tejido que revisten el pulmón y la pared de la caja torácica). Aunque las placas pleurales no preceden al cáncer de pulmón, existen pruebas que sugieren que las personas con enfermedad de la pleura causada por la exposición al asbesto pueden tener un riesgo mayor de cáncer de pulmón (2, 9).

    ¿Quién tiene riesgo de padecer una enfermedad relacionada con el asbesto?
    Todo el mundo se ve expuesto al asbesto alguna vez en su vida. Se pueden encontrar concentraciones bajas de asbesto en el aire, en el agua y en la tierra. Sin embargo, la mayoría de la gente no se enferma después de estar expuesta. Las personas que sí se enferman casi siempre han estado expuestas en forma regular al asbesto, por lo general en su lugar de trabajo en contacto directo con el material o por exposición considerable en el ambiente.

    Desde principios de los años cuarenta, millones de trabajadores estadounidenses han estado expuestos al asbesto. Se ha reconocido el peligro para la salud de las fibras de asbesto a las que han estado expuestos los trabajadores de la construcción naval, para minar y moler el asbesto, para la fabricación de textiles de asbesto y otros productos fabricados con este mineral, para trabajos de aislamiento en la industria de la construcción y de edificación, y para muchos otros oficios. Los trabajadores de demolición de edificios, quienes demuelen tablaroca o cartón-yeso o quienes remueven asbesto; y los bomberos y trabajadores de la industria automotriz, pueden también estar expuestos a las fibras de asbesto. No son muchos los estudios que evalúan los riesgos de los mecánicos automotrices expuestos al asbesto porque reparan frenos; sin embargo, las pruebas en general sugieren que no existe un grado seguro de exposición al asbesto (3, 8). Gracias a las normas gubernamentales y a mejores prácticas laborales, los trabajadores hoy en día (sin exposición previa al asbesto) tienen menores riesgos que quienes estuvieron expuestos en el pasado.

    Las personas que participaron en el rescate, recuperación y limpieza del lugar de los ataques terroristas el 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas del World Trade Center (WTC) en la ciudad de Nueva York son otro grupo con riesgo de contraer enfermedades relacionadas con el asbesto. Ya que se usó el asbesto en la construcción de la Torre Norte del WTC, cuando sucedió el ataque al edificio, centenares de toneladas de asbesto se esparcieron en la atmosfera. Quienes tienen el riesgo mayor son los bomberos, los policías, paramédicos, trabajadores de la construcción y voluntarios que trabajaron en los escombros en Ground Zero, o Zona Cero. Otras personas con riesgo son los residentes vecinos de las torres del WTC y quienes asistían a las escuelas cercanas. Estos individuos necesitarán seguimiento para determinar las consecuencias a largo plazo para la salud debidas a su exposición al asbesto (10).

    Un estudio encontró que casi 70% de los trabajadores de rescate y recuperación del WTC sufrieron síntomas respiratorios nuevos o agravados mientras trabajaban en el lugar del WTC. El estudio describe los resultados del WTC Worker and Volunteer Medical Screening Program, el cual fue establecido para identificar y caracterizar los posibles efectos para la salud de quienes prestaron auxilio relacionado con el WTC. El estudio encontró que cerca de 28% de aquellos a quienes se hicieron las pruebas tuvieron resultados anormales de función pulmonar y 61% de las personas sin problemas previos de salud presentaron síntomas respiratorios (11). Sin embargo, es importante resaltar que estos síntomas pueden estar relacionados con la exposición a los componentes de los escombros que no tienen asbesto.

    Aunque es claro que los riesgos para la salud por la exposición al asbesto son mayores si la exposición es mayor y el tiempo de exposición es mayor también, los investigadores han descubierto enfermedades relacionadas con el asbesto en personas que estuvieron expuestas solo brevemente. Por lo general, las personas que presentan enfermedades relacionadas con el asbesto no muestran signos de la enfermedad por mucho tiempo después de la primera exposición. Puede llevarse de 10 a 40 años o más para que aparezcan los síntomas de un padecimiento relacionado con el asbesto (2).

    Existen pruebas de que los familiares de los trabajadores expuestos a mucho asbesto tienen un riesgo mayor de presentar mesotelioma (6). Se piensa que este riesgo es el resultado de la exposición a las fibras de asbesto que llegaron a casa en los zapatos, en la ropa, la piel y el cabello de los trabajadores. A fin de reducir esta exposición, las leyes federales regulan las prácticas laborales para limitar la posibilidad de que entre al hogar el asbesto en esa forma. Es posible que se requiera a algunos empleados que se bañen y cambien de ropa antes de dejar el lugar de trabajo; que guarden su ropa de vestir en un sitio separado de la zona de trabajo o que laven la ropa de trabajo en casa aparte de toda la otra ropa (2).

    También se han visto casos de mesotelioma en personas que no han estado expuestas al asbesto en el trabajo pero que viven cerca de las minas de asbesto (6).

    ¿Qué factores afectan el riesgo de presentar una enfermedad relacionada con el asbesto?
    Varios factores pueden ayudar a determinar cómo afecta a un individuo la exposición al asbesto (2, 6):

    Dosis (cuál es el volumen de asbesto al que ha estado expuesta la persona).
    Duración (por cuánto tiempo ha estado expuesta la persona).
    Factores personales de riesgo, como el tabaquismo y una enfermedad pulmonar pre-existente.
    Fuente de exposición.
    Tamaño, forma y composición química de las fibras de asbesto.
    Aunque todas las clases de asbesto se consideran peligrosas, los distintos tipos de fibras de asbesto pueden estar asociados con distintos riesgos para la salud. Por ejemplo, los resultados de varios estudios sugieren que el asbesto anfibólico puede ser más peligroso que el crisótilo, especialmente en relación con el riesgo de mesotelioma, porque suele permanecer en el pulmón por más tiempo (1, 2).

    ¿Qué efecto tiene el tabaquismo en el riesgo?
    Muchas investigaciones han demostrado que la combinación de fumar y la exposición al asbesto es particularmente peligrosa. Los fumadores que están también expuestos al asbesto tienen un riesgo mayor de presentar cáncer de pulmón que si se sumaran los riesgos individuales de la exposición al asbesto a los riesgos de fumar (3, 6). Existen pruebas de que dejar de fumar reduce el riesgo de cáncer de pulmón entre los trabajadores expuestos al asbesto (4). Fumar, en combinación con la exposición al asbesto, no parece incrementar el riesgo de mesotelioma (9). Sin embargo, las personas que estuvieron expuestas alguna vez al asbesto en el trabajo o que piensan que pueden haber estado expuestas al asbesto no deben fumar.

    ¿Cómo se detectan las enfermedades relacionadas con el asbesto?
    Las personas que han estado expuestas (o que sospechan haber estado expuestas) a las fibras de asbesto en su trabajo, por el ambiente o en su casa por algún familiar, deben informar a su médico sobre sus antecedentes de exposición y si experimentan algún síntoma o no. Los síntomas de las enfermedades relacionadas con el asbesto pueden presentarse muchas décadas después de la exposición. Es especialmente importante que consulten con un médico si tienen cualquiera de los síntomas siguientes (6):

    Adelgazamiento
    Dificultad para pasar alimentos
    Dolor o tensión en el pecho
    Falta de aire, silbidos o ronquera
    Falta de apetito
    Fatiga o anemia
    Hinchazón del cuello o de la cara
    Sangre en la flema que sale de los pulmones al toser
    Tos persistente que empeora con el tiempo
    Se puede recomendar un examen físico completo que incluya una radiografía de pecho y pruebas de funcionamiento de los pulmones. La radiografía de pecho es actualmente la herramienta más común que se usa para detectar las enfermedades relacionadas con el asbesto. Sin embargo, es importante subrayar que las radiografías de pecho no pueden detectar las fibras de asbesto en los pulmones, pero pueden ayudar a identificar las señales tempranas de una enfermedad pulmonar causada por la exposición al asbesto (2).

    Según los estudios, la tomografía computarizada (serie de imágenes detalladas de las partes interiores del cuerpo tomadas desde distintos ángulos producidas por una computadora conectada a la máquina de rayos X) puede ser más efectiva que las radiografías convencionales del pecho para detectar anomalías pulmonares relacionadas con el asbesto en las personas que han estado expuestas al mismo (12).

    La prueba más confiable para confirmar la presencia de anomalías relacionadas con el asbesto es una biopsia de pulmón que detecta fibras microscópicas del asbesto en muestras de tejido pulmonar extraído quirúrgicamente. Una broncoscopia es una prueba menos invasiva que la biopsia y detecta las fibras de asbesto en el material que se enjuaga después de extraerse del pulmón. Es importante enfatizar que estas pruebas no pueden determinar cuánta haya sido la exposición de una persona al asbesto o si la exposición resultará en una enfermedad (12). Las fibras de asbesto pueden detectarse también en la orina, la mucosidad o las heces, pero estas pruebas no son confiables para determinar la cantidad de asbesto que se encuentra en los pulmones de la persona (2).

  • La batalla de Ana Cecilia Niño

    La batalla de Ana Cecilia Niño

    El pasado 8 de enero de este 2017 que apenas arranca, falleció Ana Cecilia Niño, una guerrera del mesotelioma a quien le sobraba fuerza para enfrentar la poderosa maquinaria del lobby de la industria del asbesto en Colombia, y a todos aquellos que aún siguen repitiendo que el asbesto crisotilo es bueno y no causa problemas a la salud.

    Tuve la oportunidad de conocerla personalmente desde el año de 2014, y desde ese momento descubrí a una mujer que mediante su testimonio, representaba a todas las víctimas de la tragedia causada por la exposición a este peligroso mineral.

    Ana Cecilia había crecido en el barrio Pablo Neruda, situado en inmediaciones del municipio de Sibaté  donde opera desde hace más de 70 años, una planta de asbesto cemento de Eternit, perteneciente a la multinacional mexicana Elementia.

    Los desechos de esta empresa fueron el relleno que sirvió para cimentar el terreno donde más adelante, sería construido el barrio que inspira su nombre en el famoso poeta chileno. Y esa fue la razón para que Ana Cecilia, más tarde desarrollara un mesotelioma pleural.

    Las enfermedades relacionadas con el asbesto tienen una característica especial y es su larga latencia que debe ocurrir antes de desarrollar la enfermedad en su etapa final. Igualmente existen principalmente tres tipos de exposición al asbesto: las directas, cuando los trabajadores manipulan este tipo de sustancias, incluso desconociendo el riesgo, las domésticas o indirectas, cuando se hace contacto con el material sin estarlo manipulando por razones laborales, y las ambientales, cuando este es inhalado en el medio ambiente.

    Para el caso de Ana Cecilia se podría decir que estuvo expuesta a dos factores: exposición indirecta y exposición ambiental. La primera cuando de niña jugaba y convivía con los desechos depositados en su área de residencia y por exposición ambiental, dada la cercanía de su barrio a la planta de Eternit.

    La mayor batalla que dio Ana Cecilia, además de luchar biológicamente contra el mesotelioma pleural, fue buscar incansablemente que las autoridades colombianas entendieran los riesgos del uso indiscriminado del asbesto en nuestro país, y por ende, que implementaran medidas para su prohibición.

    De nuevo, el fuerte lobby de la industria se hizo sentir, logrando bloquear la iniciativa de la senadora Nadia Blel que precisamente apuntaba en esa dirección: prohibir su uso mediante una ley que así lo determinara.

    No valieron los incansables llamados de Ana Cecilia y de su esposo Daniel Pineda para que el proyecto de ley siquiera llegara un poco más lejos, más allá de la comisión séptima que debate los temas de salud entre otros. Cuando llegó la decisión final, el comportamiento de los senadores que votaron en su contra fue algo más que cínico. Una de las razones que invocaron es que no existe suficiente evidencia del riesgo que comporta usar el asbesto crisotilo, porque según ellos, este tipo de asbesto se puede manipular en condiciones de seguridad.

    La seguridad que tenemos ahora es que esta valiente mujer entregó su vida, diciendo lo contrario, mediante el dolor y la desesperanza que su cuerpo iba sintiendo poco a poco, y cuyo ejemplo queda de testimonio irrenunciable de que el asbesto, cualquiera que sea su tipo, constituye un grave riesgo para la salud pública de los colombianos. Como muy bien lo dijo Daniel Pineda, al salir de la iglesia después de cumplir con los rituales de despedir a su esposa, el bolsillo de los políticos colombianos es más grande que cualquier deseo de justicia que Ana Cecilia murió pidiendo.

    El gran despliegue que ha recibido esta noticia muestra con claridad que la lucha de Ana Cecilia no fue en vano, y que a todos aquellos que la acompañamos y compartimos su ideal de una Colombia libre de asbesto, solo nos queda recoger sus banderas y proseguir la batalla.

    Ana Cecilia y Daniel: desde esta pequeña tribuna prometemos que así será!

  • Un aliento robado

    Un aliento robado

    PREFACIO DE BILL RAVANESI PARA EL CATÁLOGO «BREATH TAKEN: The landscape and biography of Asbestos»

    En el otoño de 1980, me informaron que mi padre tenía mesotelioma maligno. En esa época, ni mi padre ni yo habíamos oído alguna vez de esta enfermedad. Pronto sabríamos que a mi padre le quedaban tan solo unos meses de vida, y que este cáncer fatal había sido provocado por su exposición en el pasado al asbesto, como trabajador de un astillero en Boston durante la segunda guerra mundial.

    Antes de su enfermedad, mi padre medía 183 centímetros y pesaba 110 kilos. Dos meses antes de su muerte, su peso era inferior a 80 kilos, mientras soportaba terribles dolores que sólo eran aliviados mediante morfina que se le inyectaba vía intravenosa. Mi familia miraba, aturdidos todos, mientras él se debilitaba poco a poco. Finalmente, el 9 de enero de 1981, sucumbió al tumor que como cemento, había invadido la pleura de su cavidad toráxica.

    Unos años más tarde, me encontré con el libro «Americanos desechables» (Expendable Americans), escrito por Paul Brodeur. Este libro me reveló la historia de cómo miles y miles de hombres y mujeres estadounidenses, morían cada año de una enfermedad que se podía prevenir, causada por la exposición al asbesto. Mi propia historia a partir del encuentro trágico con el asbesto, junto con las informaciones que me proveyó el libro de Brodeur, me llevaron a que el asbesto se convirtiera en el sujeto de mi siguiente proyecto. Breath taken: the landscape and biography of asbestos, el cual arranqué a investigar en enero de 1984, me llevó por bibliotecas y librerías, y luego entonces por cientos de víctimas y sus familiares. Igualmente visité los principales sitios de la industria en Canadá y EE.UU., muchos de los astilleros que aún quedaban y empecé a hablar con profesionales de la ciencia, de la medicina y del derecho. Hice todo esto en un esfuerzo por utilizar mi arte para documentar este desastre humano que es posible de ser prevenido, y de pronto, hacer las pases con la furia de mi indignación.

    Durante las primeras fases del proyecto Asbesto, mientras me concentraba en el trabajo de las historias orales, se hizo claro para mí que el dispositivo visual de mis preocupaciones, era bastante diferente de las nociones que había preconcebido. Por supuesto, las imágenes del sufrimiento de mi padre aún estaban frescas en mi mente. Esperaba que las víctimas que me encontraría tuvieran un destino similar. Aunque la mayoría de las víctimas tenían cicatrización pulmonar, y muchos de ellos se encontraban en diferentes etapas de los distintos tipos de cáncer provocados por el asbesto, muchos de ellos lucían un aspecto externo saludable. ¿Cómo se puede fotografiar una víctima, que la mayor parte del tiempo luce saludable, pero que se va apagando de adentro hacia afuera?

    En el proceso de lidiar con esta realidad, empecé a sentirme frustrado. Cerca de finalizar el primer año del proyecto, decidí seleccionar a un pequeño grupo de víctimas para fotografiarlas y refotografiarlas por un largo periodo de tiempo, creando secuencias en donde involucraba fotos del album familiar, uniéndolas con viejas imágenes hechas con anterioridad en sus lugares de trabajo, tomadas por fotógrafos que habían sido contratados por las compañías en las que habían laborado.

    Algunas de estas secuencias se remontan a periodos de cuarenta años y documentan de esta manera, la progresión de la enfermedad. En otros casos, se hizo necesario incluir sus voces, en donde se puede explicitar que a pesar de su aparente buena salud, estaban sufriendo. Esto me llevó -entonces- a incluir las trascripciones de las historias orales en una narrativa expositiva, y a producir una video-instalación en la que sus testimonios pudieran ser escuchados.

    En medio de las controversias sobre la responsabilidad de las exposiciones pasadas y la prevención de futuros casos, las víctimas de enfermedades relacionadas con el asbesto estuvieron y siguen estando perdidas de nuestro foco de preocupaciones, al grado que hoy las vemos normalmente como objetos antes que como sujetos, simples estadísticas para recordar, casos para diagnosticar o meras querellas para ser presentadas ante los estrados judiciales.

    Nuestro conocimiento sobre el asbesto como un problema mayor de la sociedad, del derecho y de la medicina tiende -irónicamente- a ensombrecer el hecho crucial de que el asbesto es una profunda tragedia humana que muchas familias viven y continúan viviendo. Breath taken, mediante la inclusión de fotografías y viejas imágenes, narrativa, publicidad de la industria, objetos y voces le dará, espero, al espectador un paisaje para que entienda esta tragedia humana.

    Hoy en día mucha gente cree que el asbesto es un problema del pasado. La EPA [Enviromental Protection Agency] ha derogado su prohibición, pero ¿qué podemos decir de los 30 millones de toneladas de fibras de asbesto que permanecen instaladas en nuestra sociedad? El asbesto está en las escuelas, en las casas, en las oficinas, y en los sitios de trabajo; en los automóviles, en más de doscientas mil millas de tuberías en asbesto para transportar agua potable. Nosotros, por lo tanto, continuamos enfrentados a importantes decisiones que tienen que ver con políticas de salud y seguridad públicas.

    ¿Dejaremos en soledad las políticas públicas que tienen que ver con esta amenaza a la salud, además del cuarto de millón de muertes proyectadas para los próximos 20-25 años por enfermedades de cáncer provocadas por el asbesto?

    ¿Será este aliento arrebatado, una lucha vana?

    Bill Ravanesi

    Boston, Massachusetts.

  • Enfermedades relacionadas con el asbesto

    Enfermedades relacionadas con el asbesto

    Pietro Comba, Amerigo Zona
    Dipartimento di Ambiente e Connessa Prevenzione Primaria, Istituto Superiore di Sanità, Roma

    Las enfermedades relacionadas con el asbesto incluyen asbestosis, placas pleurales, engrosamientos pleurales y varias neoplasias.

    Asbestosis

    La asbestosis se define como la fibrosis intersticial difusa de los pulmones, como consecuencia de la exposición a fibras de asbesto, a menudo asociados con placas pleurales. El diagnóstico de asbestosis, de acuerdo con la American Thoracic Society (2004) se basa en los siguientes criterios:

    1. demostración histopatológica o de imágenes de alteraciones estructurales compatibles con la enfermedad relacionada con el asbesto;

    2. exposición al asbesto previa demostrada mediante los datos de anamnesis ocupacional o ambiental, o mediante marcadores específicos como las placas pleurales o engrosamientos;

    3. exclusión de otras causas;

    4. deterioro documentado de la función pulmonar. En algunos casos, la fibrosis moderada puede estar presente junto con insuficiencia respiratoria importante. Algunos estudios de cohortes han mostrado la asbestosis como causa del 12-20%, o más, de las defunciones observadas (Lemen, 2005).

    Los síntomas de la asbestosis incluyen tos, disnea y sonido de crepitación base del pulmón. Las alteraciones funcionales respiratorias incluyen alteraciones del intercambio de gases hemáticos y la aparición de trastornos constrictivos. La asbestosis se asocia generalmente con la exposición elevada al asbesto. La tomografía computarizada es especialmente adecuada para detectar signos radiológicos de las lesiones del parénquima, con especial referencia a las lesiones tempranas no detectables por rayos X. La asbestosis es una enfermedad progresiva, incluso en ausencia de nuevas exposiciones. Pacientes con asbestosis presentan un mayor riesgo de cáncer de pulmón y mesotelioma. Existe un consenso general sobre la idea de que la asbestosis está correlacionada de manera lineal con la exposición acumulativa, y, dado que las
    concentraciones bajas no determinan los signos radiológicos, hay hipótesis de un modelo de umbral.

    Placas pleurales

    Las placas pleurales son bilaterales, marcadas, placas frecuentemente calcificadas, generalmente localizadas en la pleura parietal, y poco a poco se desarrollan en engrosamientos más amplios (se vea más adelante). El tiempo de latencia de las placas pleurales puede ser de varias décadas desde el inicio de la exposición. Las placas pleurales se pueden observar en grandes proporciones (incluso más del 50%) en sus progresiones pueden provocar un deterioro restrictivo de la función pulmonar. Según cuanto reportado por Hillerdal (2001), por lo general las placas no causan daño, pero, ya que están asociadas con la exposición al asbesto, ellas son predictores de riesgo de asbestosis, cáncer de pulmón y mesotelioma.

    Engrosamientos pleurales difusos

    Los engrosamientos pleurales difusos, o fibrosis de la pleura visceral, es un recubrimiento fibroso que puede penetrar, en algunos casos, en el parénquima pulmonar, con su septos fibrosos. Los engrosamientos pleurales se han reportado en 2-7% de los sujetos expuestos al asbesto después de 15-20 años, y en etapas avanzadas pueden causar la calcificación pleural. Los síntomas incluyen dolor torácico, disnea y alteración funcional respiratoria restrictiva
    (Miles et al., 2008).

    Neoplasias relacionadas con el asbesto

    En mayo de 2009, la International Agency for Research on Cancer (IARC, Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer) revisó la evidencia científica sobre la carcinogenicidad del asbesto, llegando a las siguientes conclusiones: existe suficiente evidencia de una asociación causal entre la exposición al asbesto y el mesotelioma de la pleura, peritoneo, pericardio y túnica vaginal del testículo, y del carcinoma de pulmón, laringe y ovario. Además, existe evidencia limitada de una asociación con el cáncer de la faringe, el estómago y el cáncer colorectal (IARC, 2012).

    Mesotelioma

    Según Park et al. (2011), el número total de casos de mesotelioma registrados en los 56 países que cuentan con un sistema de registro, es de alrededor de 174.000 en el período 1994 – 2008. Como se muestra en Tossavainen (2004) y Park (2011), el uso del asbesto mostró un pico en los años setenta en la mayoría de países europeos, y posteriormente disminuyó. Los actuales patrones de producción y uso del asbesto a nivel global son discutidos por Marsili y Comba (2013). Después de la observación temprana por Newhouse (1969), Newhouse y Berry (1979) y Seidman et al. (1979), y un gran número de estudios posteriores, se demostró claramente que el riesgo de mesotelioma es una función de la exposición al asbesto acumulativa y de la carga de fibra del pulmón (para una revisión reciente se vea Pinto et al. 2013). No se conoce umbral como se muestra por Iwatsubo et al. (1998), la relación dosis-respuesta se observa en los niveles de exposición bajo como 0,5 ff/mL/año; el mismo estudio mostró que el riesgo asociado con la exposición continua es mayor que el riesgo asociado con la exposición intermitente.

    Enfoques de modelización para el riesgo de mesotelioma han demostrado consistentemente que la aparición de la enfermedad: a) es una función lineal de la exposición acumulativa (como ya se mencionó); b) depende del tipo de fibra; c) es proporcional a la tercera-cuarta potencia de la latencia (Peto et al., 1985; HEI, 1991); pues, hay un consenso general de que el tiempo le da más peso a las primeras exposiciones. El tiempo de latencia del mesotelioma fue investigado por Irving Selikoff en un estudio de cohorte de trabajadores en el sector de aislamiento (Ribak et al., 1988); en ese estudio el tiempo medio de latencia era alrededor de 34 años. Estudios posteriores demostraron que los tiempos de latencia observados más cortos son de cerca de 15 años, y los más largos pueden acercarse a 60 – 70 años (Lamphear & Buncher, 1992; Bianchi et al., 1997; Neumann et al., 2001; Leight et al., 2002). El tiempo de latencia promedio reportado por el Registro Nacional Mesotelioma de Italia es de 46 años (INAIL, 2012).

    Una posible reducción del riesgo después de la cesación de la exposición, sugerida por algunos estudios epidemiológicos con seguimiento a largo plazo (Berry et al., 2004; Barone Adesi, 2008) podría explicarse por la depuración de fibra de asbesto (Musk et al., 2002; Berry et al., 2009). La cuestión todavía se debate (Pinto et al., 2013).

    Como se discutió ampliamente por la IARC (2012), los mecanismos patogénicos
    subyacentes a la carcinogenicidad del asbesto incluyen:

    ‒ dimensiones de la fibra: mayor riesgo de las fibras más largas y más delgadas;

    ‒ química de la superficie: mayor riesgo asociado con la liberación de radicales libres;

    ‒ biopersistencia: mayor riesgo de anfíboles que el crisotilo;
    ‒ genotoxicidad: la inducción de lesión directa del ADN a través de especies reactivas del oxígeno, la interferencia con el aparato mitótico, la inducción de alteraciones cromosómicas.

    ‒ inflamación persistente, la activación macrofágica, la estimulación de la proliferación y la supervivencia celular, la activación de vías de transducción de señales, las alteraciones epigenéticas.

    Por lo tanto, el asbesto se puede definir como un carcinógeno completo, que contribuye a ambas etapas tempranas y tardías de la carcinogénesis.

    Cáncer de pulmón relacionado con el asbesto

    El cáncer de pulmón es una enfermedad caracterizada por la etiología multifactorial, y el factor de riesgo principal es el humo de cigarrillo. Una proporción variable de casos de cáncer de pulmón se puede atribuir a la exposición al asbesto en el trabajo en las diferentes poblaciones. Según una estimación reciente (Mc Cormack et al., 2012) el 4% de los casos de cáncer de pulmón masculinos en los países industrializados puede atribuirse al asbesto, lo que correspondería – de manera indicativa – a dos casos de cáncer de pulmón relacionado con el asbesto para cada caso de mesotelioma pleural.

    Existe una relación dosis-respuesta bien comprobada entre el asbesto y el cáncer del pulmón. Según Hodgson y Darnton (2000), existe un riesgo adicional del 5% por f/mL/año en la cohorte expuesta a anphiboles y 0,1-0,5% Ø por f/mL/año para las cohortes expuestas al crisotilo (una cohorte con exposiciones mixtas muestra riesgos adicionales de menos de 1%). No se conoce un umbral. Todos hystotipes de cáncer del pulmón se pueden observar entre los sujetos expuestos al asbesto; los tiempos de latencia son, en general, de 15 a 20 años (Rom, 1998; Shottenfeld & Fraumeni 1996).

    Los sujetos con asbestosis tienen un aumento del riesgo de cáncer del pulmón, pero se ha demostrado que un aumento de la incidencia de cáncer se produce en sujetos expuestos al asbesto también en ausencia de la asbestosis (Weiss, 1993, Wilkinson et al., 1995). El riesgo de cáncer del pulmón asociado a la exposición conjunta al asbesto y el humo del cigarrillo supera el riesgo de que se podría predecir si estos determinantes de la enfermedad estaban operando de forma independiente (Saracci, 1977; Hammond et al., 1979; Doll & Peto 1985).

    Las exposiciones al asbesto pueden inducir cáncer del pulmón de todos modos, incluso en ausencia de humo de cigarrillo. La presencia conjunta de los dos factores de riesgo determina un número de casos adicionales superior a los números correspondientes resultantes de cada exposición considerada en sí misma. La interacción es probablemente intermedia entre un aditivo y un modelo multiplicativo. Los mecanismos hipotéticos subyacentes incluyen un deterioro del aclaramiento de la fibra del pulmón, un papel “portador” de las fibras con respecto a los productos químicos cancerígenos y un papel catalítico de las fibras en la generación de compuestos intermedios reactivos.

    Referencias bibliográficas

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  • ¿Qué es el mesotelioma?

    ¿Qué es el mesotelioma?

    ASPECTOS GENERALES

    El mesotelioma maligno es una enfermedad por la que se forman células malignas (cancerosas) en la capa delgada de tejido que cubre el pulmón, la pared torácica o el abdomen. También se puede formar en el corazón o los testículos, pero esto es poco frecuente.

    El tipo de mesotelioma maligno depende de la célula en la que comenzó. El tipo más común de mesotelioma maligno es el mesotelioma epitelial, que se forma en las células que revisten los órganos. Los otros tipos comienzan en las células en forma de huso que se llaman células sarcomatoides o son una mezcla de ambos tipos de células. El mesotelioma epitelial puede crecer más lentamente y tiene un mejor pronóstico que los otros tipos.

    La causa principal del mesotelioma maligno es la exposición al asbesto. Esto incluye a las personas que estuvieron expuestas al asbesto en el lugar de trabajo y sus familiares.